[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Opiniones de hoy

¿Cómo financiamos el desarrollo sostenible?

opinion

La movilización de recursos internos debe complementarse con flujos privados.

La Tercera Conferencia Internacional sobre Financiamiento para el Desarrollo, que tendrá lugar del 13 al 16 de julio en Addis Abeba, Etiopía, brinda una oportunidad única para superar los desafíos que enfrentan los países de renta media, procurar un financiamiento eficaz en todos los niveles de ingreso y cumplir con las metas transformadoras de la agenda post-2015 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que se presentarán en septiembre en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

 

Para este fin, la arquitectura del financiamiento para el desarrollo deberá movilizar una gran cantidad de recursos y cambiar la manera en la cual estos se obtienen, organizan y se asignan.

 

La movilización interna de recursos se ubica en el centro del financiamiento de la agenda post-2015. Pero enfrenta obstáculos domésticos e internacionales.

 

Los gobiernos de América Latina y el Caribe han hecho esfuerzos significativos por aumentar la recaudación fiscal que, sin embargo, se han visto restringidos por la evasión y la elusión fiscal. Según estimaciones oficiales, las tasas de evasión del impuesto sobre el valor agregado (IVA) en América Latina van de 17.8 por ciento a 37 por ciento de la recaudación total, cifras mucho más altas que las de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), cuyas tasas de evasión oscilan entre tres por ciento y 22 por ciento. Las tasas de evasión de los impuestos sobre la renta de las personas físicas y las empresas son todavía más elevadas, sobrepasando en algunos casos 40 por ciento de los ingresos totales.

 

Los gobiernos de la región enfrentan también nuevos retos en el ámbito internacional, como la necesidad de combatir los flujos ilícitos que, según Global Financial Integrity (2014), sobrepasan los US$150 millardos, lo que representa más de diez veces la ayuda oficial al desarrollo AOD (US$10 millardos en 2013) y se asemeja a lo que la región recibe por inversión extranjera directa (US$158 millardos en 2014).

 

Por eso he insistido en que para promover la movilización de recursos internos se precisa la “multilateralización” de la cooperación internacional en materia de políticas fiscales, hasta lograr la creación de grandes acuerdos tributarios y reglas fiscales a nivel mundial. Esto, complementado con un activo rol de la banca de desarrollo, que es una fuente significativa de financiamiento para el desarrollo productivo.

 

A estos retos se suman los planteados por la deuda soberana y la necesidad de su reestructuración. Debido, en gran medida, a su vulnerabilidad estructural frente a los desastres naturales, los pequeños Estados insulares del Caribe constituyen una de las regiones más endeudadas del mundo: en 2014 su deuda pública total alcanzó un promedio cercano al 80 por ciento del PIB, lastrando el desarrollo de la subregión.

 

Por esta razón, estoy llamando a explorar vías que conduzcan a la condonación de parte de la deuda externa de esos países.

 

La movilización de recursos internos debe complementarse con flujos privados. Un reto clave consiste en encontrar la forma de canalizar esos recursos hacia los objetivos de desarrollo, teniendo en cuenta que el capital privado está motivado principalmente por el beneficio económico.

 

Pero las estrategias nacionales de movilización de los recursos internos y externos por sí solas son insuficientes. Por eso argumento que urge abordar las asimetrías de los mecanismos de gobernanza de la arquitectura financiera internacional y permitir que los países en desarrollo y de renta media aprovechen los beneficios de la transferencia de tecnología y de la adquisición de conocimientos.

 

Espero que en Addis Abeba se llegue a un amplio consenso global. La nueva agenda para el desarrollo puede y debe convertirse en un poderoso catalizador de una nueva ecuación entre el Estado, el mercado y la sociedad, en la que todos los actores puedan establecer nuevas reglas y alianzas complementarias en aras del bien común.

 

*Alicia Bárcena es Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

 

www.cepal.org

 

prensa@cepal.org

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia Gonzalo Marroquín /ENFOQUE
La Superliga, ejemplo de lucha de poderes

Cuando la ambición se vuelve desmedida, no cabe más que esperar que cause daños a terceros.  Los clubes ricos no midieron las fuerzas de sus poderosos opositores.

noticia Ferdy Montepeque/elPeriódico
MP investiga posible falsificación de documentos

El cuestionado magistrado Ranulfo Rojas va rumbo a la presidencia del Tribunal Supremo Electoral.

noticia Luisa Paredes / elPeriódico
Mineduc: no es obligatorio el uso del uniforme en clases a distancia

La Ministra de Educación, Claudia Ruíz, pidió a los centros educativos privados considerar la situación económica de los padres y no exigir recursos educativos no esenciales.  


De último momento

MP presenta solicitud de antejuicio contra Jimmy Morales

La Fiscalía contra la Corrupción tiene una investigación abierta que involucra a Morales. El expediente está relacionado a la expulsión del comisionado de la CICIG, Iván Velásquez.

noticia Luisa Paredes /elPeriódico

Más en esta sección

Inhabilitan carriles de la Calzada Roosevelt por colapso de drenaje

otras-noticias

Adultos mayores de 50 años pueden vacunarse sin cita previa en la USAC

otras-noticias

China y EE. UU lideran la carrera de la vacunación a nivel mundial

otras-noticias

Publicidad