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Editoriales

Paternalismo colonial versus desarrollo económico


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No se trata de ser “limosneros con garrote”, sino de ser enteramente realistas acerca de las verdaderas “causas raíz” detrás del fenómeno de la migración. Por tanto, resulta primordial analizar seriamente dicho fenómeno y las posibles acciones para atenuar la severidad que ha cobrado en años recientes. Sin importar qué tan sofisticadas sean las ideas y proyectos que se les ocurren a los asesores del régimen de Biden en esta materia, lo cierto del caso es que el nivel de ingresos que alcanzan los migrantes centroamericanos en EE. UU. es muy superior a los que se obtienen al sur del Suchiate. Según la Oficina de Censos de EE. UU., el ingreso de los centroamericanos laborando en aquel país fluctúan alrededor de los US$15 mil por año; monto que, en promedio, más que duplica el ingreso per cápita de los habitantes del Triángulo Norte. Poderoso “efecto demostración” que no podrá ser fácilmente eclipsado por vagas promesas de cooperación bilateral del Gobierno de EE. UU. a los países de la región. Cuando se considera que la población más propensa a migrar forma sus expectativas en función a dichos niveles de ingreso, no se requieren de sofisticadas teorías para corroborar que los US$4 millardos ofrecidos por la administración Biden para frenar la migración resultan insuficientes para eliminar la principal “causa raíz” de la migración.

No se trata de ser “limosmeros con garrote”, sino de reconocer que el reto que tenemos por delante requiere mucho más que unos cuantos millardos de dólares en fondos de cooperación.  Sobre todo, si se considera que esos fondos no se traducirán, uno a uno, en mayor poder adquisitivo para la población más necesitada, sino en cientos de millones de dólares en pagos a contratistas y subcontrantistas del Gobierno estadunidense y otro tanto en programas con beneficios intangibles. La ayuda ofrecida por la administración Biden y sus aliados, ya sea que se trate de otros gobiernos o de inversionistas privados de aquel país, difícilmente podrá frenar la migración: la región necesita desarrollo económico, no paliativos económicos. Corriendo el riesgo de parecer insolentes, la ayuda prometida no pasa de ser lo que en inglés llaman “paternalismo colonial” (‘welfare colonialism’); lo que algunas ideologías extremistas llamarían “limosnas del imperio”. Más que unos cuantos millardos de dólares en cooperación internacional, lo que realmente se necesita es promover en estos países el tipo de desarrollo que permitió a Europa, China y al mismo EE. UU. salir de la pobreza.

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