[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Editoriales

XXIII aniversario del asesinato de Monseñor Gerardi

opinion

El 26 de abril de 1998 fue asesinado, con ensañamiento brutal, premeditación, alevosía y ventaja, el prelado de la Iglesia católica, monseñor Juan José Gerardi Conedera, casualmente dos días después de que este oficialmente divulgara el controversial informe REMHI. 

Es decir que han transcurrido 23 años desde que se produjo aquel cobarde y cruel hecho de sangre, que marcó a una generación y nuevamente avergonzó a nuestro país ante las naciones civilizadas del planeta.

Mucha agua ha corrido bajo el puente desde aquel fatídico día. No obstante, el crimen de monseñor Gerardi no ha sido plenamente esclarecido, ni tampoco todos los responsables han sido debidamente juzgados y condenados.

Al igual que otros asesinatos, como los de Mirna Mack, Moisés Cisneros y Edgar Alfredo Ordóñez Porta, entre otros, fueron perpetrados por Cuerpos Ilegales y Aparatos Clandestinos de Seguridad (CIACS), los cuales están vinculados al Estado paralelo y han ostentado licencia para matar, y han venido actuado impunemente en nuestro país.

La justicia oficial ha dejado mucho que desear en el esclarecimiento del asesinato de monseñor Gerardi, como en otros casos paradigmáticos del mismo corte. Esto ha permitido que, desde un inicio, se haya sembrado la desinformación para favorecer la impunidad, que, en alguna medida, ha tenido éxito ya que ha logrado desorientar, confundir y desconcertar a muchos. 

Sin embargo, confiamos en que entre el cielo y la tierra no hay nada oculto, así como en que tarde o temprano la verdad verdadera brillará.

De cualquier manera, la población guatemalteca y la comunidad internacional esperan, con ansia, que el referido crimen se esclarezca plenamente y que todo el peso de la ley penal caiga sobre los responsables. Lo anterior sin perjuicio de que la mejor manera de honrar la memoria y la sangre del mártir es haciendo justicia. La impunidad es escarnio y burla, mientras que la justicia es consuelo y alivio.

Finalmente, reiteramos nuestra enérgica petición a las autoridades, para que no descansen en tanto no se haya condenado y encarcelado a todos los autores intelectuales y materiales, cómplices y encubridores del asesinato de monseñor Gerardi, y rogamos a Dios, nuestro Señor, para que ilumine a los magistrados, jueces, fiscales e investigadores que están interviniendo o intervendrán en el esclarecimiento de este infausto crimen.

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia Evelyn Boche / elPeriódico
CC suspende provisionalmente la juramentación de Moto

El Congreso debió esperar a que la Asamblea de Presidentes de los Colegios Profesionales resolviera las seis impugnaciones contra la elección del CANG.

noticia Redacción/ elPeriódico
Surge video tras arresto de alcalde

Bajo el nuevo Código Penal hondureño el jefe edil podría afrontar una pena de cuatro a siete años de cárcel.

noticia Claudia Ramírez / elPeriódico
Guatemala enfrentará juicio ante la Corte IDH

El juicio será por la desaparición forzada del alcalde de Chiquimula en 1986.



Más en esta sección

Mario Roberto Morales: “La solemnidad es uno de los grandes males del mundo”

otras-noticias

Merkel, la retirada de la líder invicta

otras-noticias

El hospital de COVID de los corruptos doctores de la muerte

otras-noticias

Publicidad