[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Columnistas

Agradecimientos

opinion

Follarismos.

Es obvio que este año de pandemia ha venido a alterar nuestras vidas en múltiples formas, casi siempre dolorosas e incluso trágicas. Creo que hoy no hay nadie que no haya perdido algún familiar o amigo a manos del COVID-19, y cada día nos enteramos con aflicción del fallecimiento de un sinnúmero de personas valiosas en nuestro entorno.

Todo esto se parece a un mal sueño y, sin embargo, la vida continúa como si nada:  se han abierto los negocios y las rutas de comunicación, los lugares de encuentro y de entretenimiento y, al final de cuentas, la mayoría actuamos haciendo abstracción de lo que sucede en las rendijas de la sociedad, allí donde los enfermos luchan por salvar la vida hacinados en los hospitales.

Reconozco que, en este trance, he optado por enconcharme y cerrar los ojos ante la realidad, habiendo tomado la decisión de ya no leer y no escuchar o no ver noticias tanto generales como particulares ligadas a la pandemia y a otros temas, incluso sociales y políticas, de aquí y del mundo. De modo que, al día de hoy, apenas si estoy enterado de cómo van las cosas de la pandemia en nuestro país, así como las cuestiones de la corrupción, de la política y del estado del planeta. Vivo casi como en las catacumbas.

Y, sin embargo, debido a lo que aconteció la semana pasada con mi gran amigo, taxista y filósofo que es Donnerick, situación que ustedes conocieron en esta misma página, sentí cómo una brusca bofetada me devolvía a la realidad de nuestra condición, lo que me permitió descubrir, también, cómo su caso despertaba entre las múltiples personas que me leen, respuestas llenas de generosidad y de comprensión, y ofrecimientos concretos de ayuda de todo tipo.

El problema de supervivencia en el plano mediato no se ha resuelto todavía, pero al menos las condiciones en las que se encontraba han sido superadas, gracias a la ayuda que algunas personas han proporcionado. Actualmente estamos evaluando las ofertas de trabajo que están llegando, hasta escoger la más adecuada a sus posibilidades. Él me ha solicitado que agradezca encarecidamente de su parte, aquí, a todas y a todos los que se han preocupado por su caso ante esta situación tan difícil.

Por mi parte, yo agradezco la oportunidad que todo ello me ha dado para constatar que hay en nuestro país gente consciente y maravillosa que, en la medida de sus posibilidades, es sensible al dolor y al sufrimiento humanos. Es un sentimiento de satisfacción que me embarga y que las palabras no pueden expresar en toda su profundidad. A todos y a todas, gracias de nuevo.

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia José Alejandro Arévalo Alburez
Cualquier similitud sería coincidencia

La lucha contra la corrupción no tiene ideología.

noticia
Persiste riesgo en Peronia, según Conred
noticia José Barnoya
Los nuevos próceres

¡Ya somos próceres. Salud!



Más en esta sección

Hodge no venderá la histórica camiseta de Maradona

otras-noticias

Manchester United-París SG, un duelo especial

otras-noticias

Lewis Hamilton da positivo al Coronavirus

otras-noticias

Publicidad