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Autores indigenistas

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Viaje al centro de los libros

El escritor peruano José María Arguedas (1911-1969) perteneció a la generación indigenista latinoamericana, y fue contemporáneo de Mario Monteforte Toledo (1911-2003), siendo ambos grandes narradores que abordaron el mismo tema en sus respectivas latitudes.

El peruano recurrió a la etnología para sobrevivir, realizando investigaciones de música folklórica, huaynos y demás, enamorado de la sierra. Él fue un serrano, que luego llegó exportado a Lima, a la costa, al mundo mestizo, de inmigrantes europeos, orientales, africanos y más, donde en las chicheras se urdía el “cholismo”, esa nueva tendencia en la temática literaria posterior. De apariencia física occidental, pero que aprendió el quechua de niño, como idioma materno, por ser huérfano adoptado por el servicio doméstico en la casa de una madrastra que lo descuidó. Le tocó adaptarse a la ciudad y al español en la juventud, pero su infancia lo marcó y determinó, y de tal experiencia brotan dos novelas magistrales, Yawar fiesta y Los ríos profundos, en la primera el personaje es colectivo, donde un suceso en una pequeña ciudad de la sierra se convierte en un festival sangriento, memorable y asombroso. La novela la escribió de un tirón, en pocas semanas, es breve y mágica. Luego, con el novelón más en línea con el estilo occidental, donde el protagonista es el niño que fue, en una exploración de una década de escritura que lo hizo famoso, y luego eclipsó el boom, lo que impulsó su lamentable suicidio.

Monteforte, por su lado, optó por la sociología que estudió en París y la docencia para sobrevivir, mientras escribía sus apasionadas novelas indigenistas, y se sumergió en el mundo tz’utujil para sentir lo otro, y el misterio oculto en el lenguaje que no aprendió, de lo que resultaron dos grandes novelas, Entre la piedra y la cruz, y Donde acaban los caminos, explorando literariamente la dialéctica en las teorías fallidas del mestizaje y la ladinización, que los hispanistas habían formulado como medidas para el desarrollo económico.

Los dos autores, nacidos el mismo año, crearon obras fundamentales, sin tonos paternalistas, el peruano desde lo profundo del mundo que palpó en carne propia, y el guatemalteco desde la experiencia elegida voluntariamente, a la que se aproximó como a un abismo.

Las nuevas modas y la globalización han dejado a estos autores referidos a su época, pero en realidad su novelas son universales, porque lograron desvelar recovecos de la condición humana, sin concesiones.

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