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Columnistas

Ernesto Cardenal

opinion

Viaje al centro de los libros.

El poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, a los 94 años de edad, hospitalizado por quebrantos de salud, recibió la reconciliación papal, devolviéndole los privilegios sacerdotales que le fueron prohibidos en los años ochenta debido a su participación en la Revolución sandinista al lado de Daniel Ortega, el mismo mandatario que hoy en día lo anula.

Cardenal fundó en Solentiname una comunidad revolucionaria en los tiempos de la Teología de la Liberación, que cantaba la misa nicaragüense de Carlos Mejía Godoy, y congregaba a jóvenes creyentes animados por el espíritu de redención social. Sus poemas eran repetidos en toda Latinoamérica, los salmos y sus epigramas a Myriam, a quien recordaba que la belleza pasa, que desaparece como las mujeres de Troya: “Tú que eres bella ahora en las calles de Managua, / un día serás como ellas de un tiempo lejano, / cuando las gasolineras sean ruinas románticas”. Cardenal se opuso a la dictadura de Anastasio Somoza con una poesía amorosa: “Yo participé en la rebelión de abril; / pero palidezco cuando paso por tu casa / y tu sola mirada me hace temblar”, o política, señalando que el ulular de las sirenas era el anuncio de: “Somoza que pasa”. Estuvo inmerso en el levantamiento popular, participó directamente en la década revolucionaria, así como se opone en la actualidad, al regimen de Daniel Ortega. Sus poemas siguen igual de frescos, viviendo la experiencia de la nueva dictadura temporal y afectado por los límites humanos.

El poeta nicaragüense se formó literariamente en México, junto a Tito Monterroso y Mejía Sánchez, mientras maduraba su Hora cero, y luego se decidió por la vida religiosa, e ingresó al convento trapense Gethsemani, donde fue animado por otra de las grandes lumbreras de su época, el monje poeta Thomas Merton. En el noviciado, Cardenal produjo una poesía singular, revolucionaria, que encantaba, como los Salmos, y la popularidad le llegó con piezas reveladoras como la Oración por Marilyn Monroe que circuló intensamente.

Fue Ministro de Cultura en tiempos de la revolución sandinista, sufrió el vaivén de los cambios, y en el retiro se dedicó a escribir sus memorias en tres tomos, con un primer volumen extraordinario, Vida perdida, donde transmite con frescura la fascinación de su encuentro con la poesía, y que junto a su obra poética célebre constituye un legado incomparable.

Ernesto Cardenal es hoy en día el poeta centroamericano contemporáneo más relevante, y está debatiéndose entre la vida y la muerte del cuerpo, aunque su obra tienda a la inmortalidad. Su poesía ha superado muchos trances en el tiempo, y ahora enfrenta la lucha más poderosa.

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