[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Columnistas

Recuerdo de Sergio Pitol

opinion

Lado b

La semana pasada murió Sergio Pitol, escritor mexicano, una de las grandes voces de la lengua castellana del siglo XX. Recuerdo una entrevista que le realicé durante un viaje que hizo a Guatemala. No logro ubicar la fecha ni la circunstancia, pero me parece que fue a finales de los años noventa, en La Antigua. Aún no había recibido el Premio Cervantes, pero ya su enfermedad manifestaba sus consecuencias severas. Para mí el escritor era una leyenda, uno de esos autores extraños, minoritarios, al margen, que devoré en los años setenta y ochenta. Amigo y cómplice de Tito Monterroso y de Luis Cardoza y Aragón y de otros autores que hacían parte de mi mitología literaria, como Carlos Monsiváis y José Emilio Pacheco, con quienes yo había logrado tener entrevistas que habían ido bastante más allá del puro ejercicio del periodismo. Platicar con él me intimidaba, era alguien que había leído prácticamente todos los libros y que en sus ensayos nos había abierto las puertas a territorios literarios desconocidos y fascinantes. Frente a él, mis referentes se revelaban de una pobreza absoluta. Además, era el autor de El arte de la fuga, un libro que desde su título a mí me hubiera gustado escribir, que condensaba de manera magistral todo lo que me preocupaba sobre la literatura y el desarraigo.

Platicar con él fue uno de esos raros privilegios que te regala el periodismo cultural, más que una entrevista fue una especie de cátedra privada que Pitol me ofreció con una generosidad entrañable. Me habló de Chejov y de Witold Gombrowicz y de los libros que de verdad había que leer si uno quería comprender realmente qué era la literatura. Y su vida era eso, literatura. Nada, ni sus grandes aventuras ni sus más fuertes compromisos, pero tampoco sus actos más nimios se explicaban sin los libros, sin esas pasiones, sin esas lecturas que lo acompañaban desde su primera infancia vivida en un ingenio azucarero de Veracruz que respondía al singular nombre de Potrero. Lo atormentaba la memoria, la memoria de un país en el que vivió y creció y que se había perdido para siempre. Memoria de ciudades que recorrió, entre el asombro y la alucinación, y que ya le era imposible saber si habían existido o no. Todo eso lo encontramos en sus obras, pobladas de paisajes, de encuentros, de fascinaciones, pero también de espectros y fantasmas. En el tiempo en el que nos encontramos, ya había abandonado la existencia nómada que había alimentado su obra y llevaba una vida casi monacal en Xalapa, dedicado a la escritura.

Hay dos fotos que recuerdo. Una muestra a Sergio Pitol junto a Pacheco y Monsiváis a principios de los años sesenta, los tres muy jóvenes charlan y ríen entre ellos; la otra es más reciente y están los tres en la Feria de Guadalajara, en la misma actitud. El tiempo ha pasado, sin embargo, y esto se hace notorio en sus rostros y en sus gestos. La aventura literaria marca, sin embargo, las dos fotografías. En la primera son tres jóvenes dispuestos a enfrentarse a todo: a la tradición, al oscurantismo, a la estupidez, a las dictaduras morales y políticas por medio de la palabra. En la segunda, son tres sobrevivientes que han logrado atravesar todas las tormentas del fin del milenio. La aventura ha terminado, queda lo escrito.

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia AFP
EE.UU. deportará a Guadalajara a mexicanos que crucen irregularmente la frontera

El país norteamericano detuvo a casi un millón de personas en la frontera sur.Me{

noticia AFP
Liverpool, debilitado frente al Leicester

A pesar de una impresionante cascada de lesiones, el Liverpool intentará recuperar el primer puesto de la Premier League, el domingo ante el líder Leicester en la novena jornada.

 

noticia afp
Renap revela los nombres «más romanticos»

El estatal Registro Nacional de las Personas de Guatemala (Renap) divulgó una lista con los 24 nombres que considera más «románticos» en el país, en ocasión de la celebración del Día de San Valentín o del Amor el domingo.



Más en esta sección

Ciudadanos vuelven a tomar la Plaza de la Constitución

otras-noticias

Se estrena, por fin, «Selena: The Series» a Netflix

otras-noticias

A 40 año de la muerte de John Lennon

otras-noticias

Publicidad