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Columnistas

Berta Isla

opinion

Viaje al centro de los libros

Javier Marías es quizá el escritor contemporáneo más relevante de España, porque su obra evidencia un estilo, un genio personal y una capacidad de llevar el discurso a otras dimensiones. Su novela más reciente, Berta Isla, es demostración de una feliz plenitud de autor que pocas veces se experimenta. Ya con sus dos grandes novelas Corazón tan blanco y Mañana en la batalla piensa en mí, me había cautivado tanto, que me aproximé a su obra de madurez con desconfianza, temiendo un efecto menos sorprendente, pero nada que ver. Como siempre, para leer a Marías hay que descompresionarse en las primeras 75 páginas, para alistar la imaginación a su sensibilidad y fina prosa. Una vez entrando al segundo capítulo ya nos captura, y se disfruta la lectura del delicioso ejercicio literario, apreciando su capacidad de contar y reflexionar, de llevarnos de sorpresa intelectual a sorpresa sensible con ese fino suspenso que lo caracteriza.

Las primeras páginas pueden hacernos dudar, por nostálgicas, memoriosas de su experiencia en los tiempos finales del franquismo y durante sus estudios en Oxford, pero luego trasciende el vuelo y nos sumerge en una novela extraordinaria donde el suspenso se logra de manera magistral, hilvanando sección por sección, cambiando la voz gramatical, yendo de Berta a Tomás Nevinson, ese personaje inolvidable que surge de los misterios del espionaje y la clandestinidad, porque lleva vidas diferentes, condicionado por una combinación de talento y mala suerte que lo signó, desviando su posible vida de lo desconocido a un tránsito inesperado, el de los todo nadie: “Lo dicen como si no fuera ese el destino de casi todos nosotros, como si eso no fuera lo que le espera a todo el mundo desde su nacimiento, pasar por la tierra sin que su presencia la altere lo más mínimo, como si todos fuéramos solo adornos, figurantes de un drama o figuras de fondo inmóviles hasta la eternidad en una pintura, masa indistinguible y prescindible y superflua, conmutables e invisibles todos, todos nadie”.

La novela fascina por ese lenguaje lleno de contenido, reflexionando sobre el curso de la vida frente a la idea vaga de libertad.

No sería de extrañar que, debido a esta prodigiosa obra, se le conceda al fin el Premio Nobel que tanto se le ha resistido. No es un libro comercial, aclaro, es pura y plena Literatura.

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