[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Columnistas

Pan y cerveza

opinion

Viaje al centro de los libros

Eduardo Halfon se hizo conocido en el 2003 con dos obras recogidas en Esto no es una pipa, donde discurrió alrededor del suicidio de Valenti y del suicidio en general en Saturno. Obras frescas que significaron el inicio de una carrera. Del mismo año es De cabo roto y posterior su Ángel literario, donde experimentó y discutió en torno al acto de escribir, previo a dedicarse a narrar sobre la experiencia familiar errante y la anécdota del boxeador polaco que fue creciendo hasta madurar en Monasterio. Halfon es una referencia nacional, y la reedición de su primera novela, con el título original Pan y cerveza, tal y como lo dijo Dickens, es un hecho singular. La participación de Sophos es sintomática, porque en contra de los tirajes masivos o la modernidad electrónica, retornó al libro como objeto de arte, a la publicación encuadernada, a la pasta sencilla, minimalista, al formato delicado, al papel fino.

La novela es un libro joven, opera prima reciente, porque desde su publicación original a la fecha no han transcurrido ni los años que pasó El Señor Presidente escondido, esperando una oportunidad. No se trata esta edición, pues, de recuperación o rescate de una obra antigua. Es simplemente una nueva edición, y un acto de devoción de la librería editora. Un monumento al pasado, un acto de nostalgia o acción rebelde ante la tecnología, que da a los lectores la posibilidad de leer hoy las primeras dos obras de Halfon en un formato de colección, numerado, al estilo de las deliciosas ediciones de siglos anteriores. Yo tengo el 308 de Pan y cerveza, y el 108 de Saturno, de mil. Un pequeño lujo para coleccionistas.

En Pan y cerveza Halfon construye a partir de cuadros del pintor Carlos Valenti, que incluye como estampas pegadas a mano. Valenti fue hijo de un inmigrante italiano que vino a estas tierras soñando con la gran empresa que lo haría rico, arrastrando al hijo y la madre francesa, a quienes abandonó tras el fracaso empresarial. El joven se hace artista, y viaja a París con Carlos Mérida, quien le cerrará los ojos en su estudio. Mérida revela a la Policía la identidad del suicida. En medio está el viaje y ese pasaje de la despedida en Puerto Barrios, en la cantina del Patahueca, donde el cuñado inmigrante llora nostálgico, porque extraña la cerveza europea. Aparecen Wyld Ospina, Arévalo Martínez, Yela Günther, Ricardo Castillo… El papel rememora el tiempo ido y la novela explora la causa del genial suicida.

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia
Banco Industrial y Mastercard en alianza premian a seguidores guatemaltecos de la UEFA Champions League
noticia AFP
Suecia triunfa de la mano de Ibrahimovic

Zlatan Ibrahimovic regresó a la selección de Suecia este jueves con una victoria 1-0 sobre Georgia en Solna, en un partido en el que el astro del AC Milan dio el pase de gol para los suyos, en el inicio de la fase de clasificación al Mundial de Catar-2022.

 

noticia AFP
El teatro de María Antonieta en Versalles renueva su belleza

El Teatro de la Reina ha sido poco utilizado durante los últimos 240 años, pero sus procesos de restauración continúan.



Más en esta sección

Kevin Cordón vuelve a ganar y sueña con la medalla olímpica

otras-noticias

5 Minutos

otras-noticias

Guatemala con la peor nota en el combate contra la corrupción

otras-noticias

Publicidad