[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Columnistas

No somos nada

opinion

Lado b

Hace algunos años, la escritora Carolina Escobar Sarti publicó un libro con un curioso título: No somos poetas, lo que en principio podía sonar contradictorio porque se trataba precisamente de un libro de poesía. Sin embargo, la afirmación le servía a la poeta (o no-poeta), para revisar su condición en el mundo en una época en donde, como afirma Zigmunt Bauman, los sólidos valores que nos sostenían desde la edad ilustrada han empezado a “licuarse” y a convertirse en algo fluido y volátil. El título de la obra, más allá del juego de sentidos y palabras, podría servirnos también para revisar nuestro estar (o no-estar) en un país que cada día se desmorona ante nuestros ojos. Este desmoronamiento de todo lo sólido (Estado, gobierno, instituciones, poder, política, economía, territorio, cultura…) provoca, por supuesto, que desde hace mucho tiempo los habitantes de esta región geográfica nos cuestionemos sobre nuestra calidad de ciudadanos y hasta sobre nuestra calidad de guatemaltecos. Se supone que cuando un país es una entidad sólida, estas calidades nos las proporcionan nuestro origen natural y civil, es decir nacer ahí y tener un documento de identificación nacional, no hay que darle muchas vueltas al asunto. Pero, cuando un país empieza a perder esta solidez, lo más seguro es que sus habitantes entren en serias crisis de identidad. Guatemala como un no-lugar, como un territorio casi líquido que no permite la permanencia ni la estabilidad ni la pertenencia (ni la dignidad) ¿Cuántos guatemaltecos salen al día a buscar arraigo en otros territorios? De algo de esto tuvo que haber hablado Jimmy Morales en su reciente viaje a Estados Unidos.

Y ya que lo mencionamos –y enredándonos un poco en las teorías de pensadores como Bauman o Marc Augé– yo casi me atrevería a afirmar que con Jimmy Morales, los guatemaltecos estamos ingresando de lleno a nuestra era líquida y por primera vez nos sustentamos en la figura de un no-presidente. El excómico televisivo bien podría escribir, con toda propiedad y solidez, un libro titulado No somos políticos y quizá sería el acto más sincero de todo su paso por la administración del Estado. Desde el momento en que el señor Morales no manda ni dirige ni preside ni decide ni planifica ni se “sienta al frente” (la que sería la definición más literal de su cargo), uno se pregunta qué diablos está haciendo ahí. Pero el dilema es que Jimmy no-está y no-hace. Su verdadera condición es la ausencia. La negación de todo lo que tendría que hacer y representar de acuerdo al cargo que ostenta. Tal vez por eso recurre a viejas y caducas maneras militares y religiosas, para buscar la “solidez” del autoritarismo y del ancien régime. Curioso en alguien que se anunciaba como la personificación de la “nueva política”.

Ver a Morales por la televisión ya no me da risa (la verdad nunca me dio, el humor racista de sus chistes no me parece divertido), sino que me provoca un sentimiento profundo de desolación. ¿Quién es ese señor al que los periodistas extranjeros tratan con desdén inquisidor y al que le piden cuentas a la menor provocación? ¿Quién es ese señor incapaz de dar respuestas mínimamente coherentes, incapaz de dar un mínimo de solidez a sus declaraciones? Jimmy fluye, Guatemala fluye, nosotros fluimos arrastrados por este temporal que no cesa y que, según las últimas noticias, está a punto de convertirse en huracán.

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia
Irretroactividad de la Ley Penal
noticia Evelin Vásquez/elPeriódico
Ejecutivo evalúa el cierre del país por aumento de casos por COVID-19
noticia Europa Press
Insectos de bosque viajan más de mil kilómetros hasta una gélida isla ártica

Los hábitats árticos han fascinado a los biólogos durante siglos. Sin embargo, sus faunas de insectos pobres en especies proporcionan poca recompensa para los entomólogos para justificar pasar varias semanas o incluso meses en los entornos hostiles de la tundra o los desiertos polares.



Más en esta sección

Ministerio Público ha atendido este año a 154 víctimas de trata de personas

otras-noticias

“Los pueblos tenemos claridad de la situación”

otras-noticias

Especial Área 3

otras-noticias

Publicidad