[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Columnistas

La casa de Moravia

opinion

Viaje al centro de los libros

El poeta salvadoreño Miguel Huezo Mixco dio la sorpresa en el 2014 con la novela Camino de hormigas, diferente, amena, que lo ubicó junto a Horacio Castellanos Moya en la cima de los narradores salvadoreños. El tema de ambos autores es la posguerra, la memoria y efectos en la vida de quienes vivieron la experiencia. Castellanos es acción impetuosa, vorágine, sentimiento de culpa, miedo y escupida de sapos y culebras por la rabia, mientras Huezo opta por la picaresca, dueño de un sentido fino del humor y amabilidad, como contraparte del mismo discurso.

En su segunda novela, La casa de Moravia, Huezo confirma su poder de claridad narrativa, de voz prodigiosa, fijándose en los detalles, como cuando expresa: “Cuando pasó a mi lado me pareció escuchar debajo de su falda el crujido de un envoltorio de caramelo”, o “Caminó hasta la ventana a acariciar mi bonsái, como si fuera la oreja de un gato”. Su tema es la guerra, pero en medio de tanto horror hace que florezca la vida, la pasión, el testimonio oral de un Casanova chero, que con maña y sin petulancia no deja escapar a mujer sin estampar su huella. Es un conquistador en medio de la posguerra centroamericana, recordando los días del conflicto.

El narrador de La casa de Moravia es un exguerrillero que tuvo a su cargo la misión sencilla de llevar de Costa Rica a Managua productos necesarios (papel higiénico, dentífrico, jabones…), para los guerrilleros acuartelados esperando el llamado al combate. En un vehículo de carga, bajo bultos de forraje, contrabandea artículos que en la Nicaragua de la revolución eran imposibles de obtener. La dirigencia lo destina a una casa en el cantón de Moravia, un barrio de San José donde finge formar familia y conoce a Samuel, el guerrillero herido, dolido, acobardado, que regresará a su país amparado en la fama de combatiente, y se unirá a Lucila, una jovencita que fue y será para él prostituta, y también caerá en las redes del conquistador que cuenta la historia. La novela se distancia de los héroes y se enfoca en la debilidad de quienes fueron seducidos por un ideal, y bajaron a la realidad en la posguerra. Del sueño queda apenas la memoria del combate cuerpo a cuerpo en camas desoladas que sabían a miel.

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia Lucero Sapalú / elPeriódico
Trabajadores de feria protestan por segundo día frente al Palacio Nacional

Aseguran que llevan 11 meses sin trabajar por la pandemia del COVID-19.

noticia Redacción Deportes
Selección en marcha

Ricardo Jerez se agregó ayer al plantel de jugadores de la azul y blanco que ya se entrenan para los juegos contra Cuba e Islas Vírgenes Británicas.

 

 

noticia Lucero Sapalú/ elPeriódico
Ejecutivo expondrá a jefes de bloque la iniciativa para adquisición de vacunas de COVID-19


Más en esta sección

Shakira recurre el juicio: La tesis de Hacienda es “legalmente inaceptable”

otras-noticias

Estos puestos de vacunación estarán funcionando el fin de semana en la capital

otras-noticias

Ministerio Público ha atendido este año a 154 víctimas de trata de personas

otras-noticias

Publicidad