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Columnistas

Dead Men Tell no Tales

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AT-Field @Tropismo

A sus doce años Henry sabe una sola cosa: su padre no está y jura que lo recuperará cueste lo que cueste. De aquí su estudio de las leyendas y mitos del mar para ver si de alguna manera logra liberar a William de la maldición del Flying Dutchman. Nueve años después la obsesión del hijo lo lleva a prisión donde será ejecutado, hasta que se topa con Carina Smyth, una joven que busca el Tridente de Poseidón y con quien se lanzará en una nueva aventura por los mares.

Traducida en Hispanoamérica como La venganza de Salazar, la última entrega de la saga de Piratas del Caribe hace más bien honor a su nombre en inglés que otra cosa: una lica muerta no tiene nada qué contar. Más allá de unas cuantas escenas entretenidas, parece un refrito de cuatro cintas donde ni Javier Bardem logra levantar la historia en su interpretación como el villano que persigue a un Johnny Depp cansado y viejo harto de salir con la peluca andrajos.

 

Dirigida por los noruegos Joachim Rønning y Espen Sandberg (¿quiénes chingados son?), Dead Men… tiene cosas rescatables, por su puesto, como la escena del robo del banco llena de acción a lo Gore Verbinski. O cuando Carina logra descifrar el “mapa que ningún hombre puede leer” y que resulta ser un espejo de las constelaciones en una islita remota. Incluso el pelo de Javier Bardem se ve pelado como si fuera de The Grudge.

Y aunque toque temas de la primera cinta como la pareja imposible, el barco encantado, los piratas de ceniza en vez de zombies, los chistes de Sparrow y el cameo de Paul McCartney, a la película le hace falta esa chispa, esa novedad de algo tan trillado que sorprendió en 2003 cuando hicieron un filme basados en un juego electrónico de los parques de diversiones de Disney.

La película es como si Johnny Depp fuera un robot de animación que está tan oxidado que requiere de dos tipos corpulentos para que se mueva y hable. Todo es trillado, los “giros” son demasiado obvios, carece del encanto y misterio de la primera cinta y pide a gritos que le corten la cabeza a una saga que se debió quedar, a lo sumo, en su tercera entrega. Pero hay una escena al final de los créditos que anuncia una secuela. Si no me cree y siente que soy un amargado, sígame en Twitter en @Tropismo para ganar un pase doble para ver la cinta. Por cierto, esta semana se estrena Wonder Woman. Tengo miedo, y esperanza de que rescaten a DC en la gran pantalla.

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