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13 Reasons Why

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AT-Field @Tropismo

“Hey, it’s Hannah. Hannah Baker. That’s right. Don’t adjust your… whatever device you’re hearing this on. It’s me, live and in stereo (…) I’m about to tell you the story of my life. More specifically, why my life ended”. Aunque todos conocen la premisa de 13 Reasons Why –es la serie más twitteada en lo que va de 2017 con más de 11 millones de tweets– no deja de encrespar un poco el pelo el primer episodio donde escuchamos la voz de una adolescente que recién se suicidó.

13 Reasons Why cuenta la vida del entorno de Hannah Baker después de que se quitara la vida. La joven de 17 años deja atrás una caja con varios casetes en los que relata porqué tomó la decisión de suicidarse y quiénes tuvieron un papel preponderante para llegar a ese punto. El recorrido lo hacemos junto con Clay Jensen (Dylan Minette), quien recibe las cintas con un mapa y una serie de instrucciones y explicaciones precisas: si te dieron la caja, estás en una de las cintas, por lo tanto, eres una de las razones; y cuando termines, debes pasarla al siguiente.

Con casi una hora de duración para cada episodio, debo admitir que solo mi naturaleza adictiva y el morbo me hicieron seguir viendo la serie de Netflix. Adaptada de la novela de Jay Asher de 2007, 13 Reasons Why se propone desmontar todos los prejuicios en torno al suicidio, el acoso, la violencia sexual y el bullying. Cuestiona con cada episodio ideas como “lo que le pasó es porque se lo buscó”, “si ella no dice ‘no’, entonces es porque quiere”, “solo es una broma, una mentira”… y termina con una lección tipo “hay que ser bueno con los demás para prevenir el suicidio”.

Pero las actuaciones, el guion y la manera de estirar las cosas por parte de Netflix sí están en la mierda. Aunque comienza de forma prometedora, la interpretación de Katherine Langford como Hannah termina por volverse sosa y repetitiva, al igual que los diálogos entre los demás personajes de la serie. Todo se queda en la superficie sin ahondar en la depresión y la angustia del adolescente.

Quizá lo más honesto es Hannah con sus cintas preguntándose a cada momento cómo reaccionarán todos luego de su muerte, a manera de glorificación del suicidio, cuyo epítome vemos en una escena muy bien trabajada, limpia, casi de Almodóvar, que bien puede ser una guía para quitarse la vida sin tanto aspaviento. 13 Reasons Why es la serie del momento, pero no la mejor.

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