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“Bien piscinas pero con tenis”

opinion

lucha libre

Se va quedando una sin palabras. Tanto horror, tanta irrealidad va permeando nuestra salud mental. Hay momentos en que vivir aquí parece una carga demasiado pesada de llevar. No hay mecapal que aguante tanto corazón de piedra, tanta injusticia, egoísmo, desperdicio de recursos, fuga de cerebros, asesinatos a la inteligencia, tanta persecución a la rebeldía.

Nuestra resistencia se pone a prueba cada día.  También nuestros valores individuales y colectivos. ¡Qué fácil es decretar la muerte de aquellos a quienes se considera escoria! ¡Qué fácil resulta tirar la primera piedra, anhelar la gasolina, prenderle fuego a las cosas, a la gente, a los bosques!

Ayer 40 niñas fueron quemadas vivas por negligencia del Estado. Hoy, la gente pide pena de muerte como quien pide fiado. En un país lleno de colores, muchos solo ven en blanco y negro. Criminalizar a la juventud parece ser la única explicación que tienen los adultos para el caos que están dejando atrás. Creerán que si se repiten muchas veces que el malo es el tatuado,  y que ojalá lo maten, las cosas mejorarán. No han aprendido que no se nace malo, cómo sí se nace pobre. Olvidan que malo también es no pagar impuestos, o tener un puesto fantasma, o aceptar un trabajo para el que no se está capacitado. Es malo no trabajar por el bien del país, tener miedo a defender lo justo, ser indiferente a las injusticias, escudarse en una falsa neutralidad.

Somos un país en llamas, ahora mismo nuestros bosques están siendo consumidos por el fuego, mientras las fuerzas de seguridad persiguen vendedoras de fruta para decomisarles su producto. Todos nos estamos quemando vivos. No son tiempos de ser indiferentes. Es momento de tomar partido por la justicia, el amor y la compasión. Eso, o unirnos a los que viven del odio, protegiendo privilegios.

Todo está interconectado, todo tiene que ver con todo. Como miembros de un mismo país, nos debería importar que en el río San Román en Sayaxché volvieron a aparecen cientos de peces muertos. Deberíamos de ofendernos porque las industrias están terminado con la diversidad del país. Deberíamos estar proponiéndonos evitar que al lago de Atitlán le queden seis años de vida o que la laguna Lachúa vaya a desaparecer. Estamos perdiendo nuestros recursos naturales y los recursos humanos son tratados peor que basura. No parece haber futuro aquí, mas que como un país de zombis.

Desafiamos cualquier lógica y no hablo solo del “Paso misterioso” por ahí por Patulul, en donde lo que tiene que bajar, sube y lo que debería subir, baja.

Hablo de un país profundamente golpeado pero que resulta que es un país muy feliz. Estudios de la ONU aseguran que Guatemala ocupa el puesto 29 entre los países más felices de la tierra.

No entiendo. A qué hora nos creímos aquello de bien piscinas pero con tenis.

@liberalucha

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