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Columnistas

Diablos, de todas formas y tamaños

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En América Latina muchas de las tradiciones populares están asociadas con el calendario litúrgico, y el 8 de diciembre (fiesta de la Inmaculada Concepción) no es ajena. La noche anterior, en la víspera de la fiesta, en varios países la gente se reúne para encender velas o luces en sus casas. En el país es distinto, la noche la marcan miles de hogueras en las que el diablo arde para purificar los hogares. Es, además, el inicio tácito de la época navideña.

Del por qué en Guatemala se quema al diablo la noche del 7 de diciembre hay muchas versiones, que van desde lo meramente folclórico hasta las investigaciones en el campo de la historia. Baste decir que sus orígenes parecen ser coloniales (aunque el fuego como elemento mágico-ritual está presente en todas las culturas y todas las épocas, incluida la región mesoamericana) y que en sus inicios derivó de las fogatas que acompañaban la procesión de la Virgen de Concepción, una festividad expandida por todo el mundo hispano. Con los siglos la práctica adoptó un carácter propio y el fuego de esa noche –que las familias hacían con basura recolectada dentro de sus propiedades– se convirtió en un vehículo para purificar al hogar y quemar al diablo escondido en los rincones de la casa.

 

En las últimas décadas la tradición ha sufrido cambios y su práctica ha disminuido por diversos motivos, principalmente la contaminación ambiental y los cambios de prácticas religiosas entre la población. No obstante, la actividad aún perdura y las grandes piras de basura han evolucionado en gran medida hacia piñatas en forma de diablo. De esa cuenta, la figura tradicional del personaje (rojo, con cachos y capa) ha adoptado toda clase de personalidades, tamaños, formas y colores. Por medio de las posibilidades que esta práctica permite, los piñateros caracterizan con atributos diabólicos a toda clase de personajes de la vida pública que reflejen peligros, frustraciones y sátiras para el guatemalteco común. William Gularte, fotógrafo de elPeriódico, salió a la caza de algunos de los diablos más peculiares que arderán mañana en algún punto de la ciudad. Aquí algunas de sus mejores capturas por las calles de la zona 1.

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