[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Columnistas

La historia del pavo real

opinion

SOBREMESA

Mi tía Lucita me hizo entrega de su cédula de vecindad antes de su muerte, y me dijo “pronto la necesitarán”. Yo bajé a la cocina con un nudo en la garganta, a buscar una caja plástica donde colocarla, y la guardé en una gaveta de su clóset. En esa oportunidad, no disparamos palabra, imperó el silencio, y recuerdo el abrazo largo y sentido en el cual pude percibir su aroma a polvo de talco o a alguna esencia dulce de violeta.

La quise mucho, nos quisimos mucho. Ella a mí, como a la hija que nunca tuvo, y yo, como a la madre que había perdido años atrás, compensaciones amorosas que a veces nos otorga la vida.

Como presintiendo que su tiempo estaba llegando al final, una mañana de mayo decidió que el cuerpo le dolía demasiado y se quedó en cama. Luego, entró en un sueño profundo y atormentado, con apenas pequeñas ventanitas de lucidez en las cuales parecía regresar del inframundo, como dicen que regresan los muertos a decirnos algo que se ha quedado en el tintero, a prevenirnos. Para entonces, sus ojos se habían nublado y costaba entender lo que quería decirnos. Una de las pocas veces que regresó de ese mundo indescifrable de la inconciencia, me dijo al oído: “Tengo antojo de comer helado de menta”. Esa mañana recorrí las heladerías hasta encontrarlo. Comió muy poco, pero aún pudo agradecerlo con la cortesía tan de ella: “Me supo muy rico, muchas gracias, no te deberías de haber molestado”.

En otra oportunidad, me regaló su armario, una pieza de arquitectura discreta, de madera color caramelo: “Quiero que sea tuyo, así que llévatelo ya, antes que comiencen a repartirse mis cosas”.

El tercero de sus deseos fue el más misterioso de todos. La mirada se le había nublado completamente, y sus ojos verde color tepocate se habían perdido en los nubarrones de la muerte. Estaba viviendo sus últimos minutos o días y caminaba más tranquila por los caminos prometidos de su fe, cuando en uno de sus últimos espacios de lucidez regresó a los tiempos mundanos, me llamó con una señal de dedo y, balbuceando un lenguaje desconocido, quizás el que usan los ángeles, me trasmitió al oído su mensaje: “Me cuidás al pavo real”, frase que repitió tres veces, apretándome la mano.

Mi tía Lucita, Tati, falleció una noche lluviosa de mayo, intensa y tormentosa, como suelen morir los santos: totalmente llagada y sin proferir queja ni expresar dolor, rodeada de una pléyade de sobrinos que la quisieron mucho toda la vida.

Semanas después, cuando las sobrinas cumplimos el deber de arreglar y repartir sus pocos haberes personales: varias cajas de música, los retratos de los sobrinos, sus muñequitas de porcelana, una colección de cajitas, una caja de pañuelos bordados para sonarse, algunos prendedores y dos peines de carey con los cuales mantuvo hasta el final el peinado de moda de los años cuarenta; encontré, dentro de una caja rústica de cartón, muy bien enrollado en papel de china, un pequeño pavo real de plástico de marca alemana, bello a mi entender por su significado. Tenía la pequeña cresta amarilla, el pico alzado y desplegada la hermosa cola en tonos turquesa. Lo abracé con fuerza e interpreté aquella misteriosa encomienda como “un nunca te olvides de mí”.

El pequeño pavo real me ha acompañado desde entonces, y ahora vive en el parador de vidrio del comedor de mi casa, y cada Navidad vuela muy alto con sus alas enormes para colocarse en el Nacimiento, cerca del pesebre de Jesús recién nacido, como corresponde. Pequeños legados de amor.

mariaelenaschlesinger@gmail.com

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia Rob Woollard/AFP
Muere Phil Spector, un genio torturado

El productor musical y creador de la “muralla de sonido” falleció de coronavirus, encerrado en prisión por asesinato.

noticia Claudia Ramírez / elPeriódico
PNC captura a 16 personas vinculadas al narcomenudeo

Diez de las detenidas son mujeres, entre ellas dos son extranjeras.

noticia AFP
El asalto al Capitolio generó un promedio de 430 tuits por segundo

Twitter y Facebook bloquearon temporalmente las cuentas del presidente Trump.



Más en esta sección

Presidente mexicano López Obrador anuncia que tiene COVID-19

otras-noticias

Guatemala bajo la lupa

otras-noticias

Ligan a proceso a Jorge Rafael Zea por el femicidio de Luz María

otras-noticias

Publicidad