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Columnistas

Don Rodolfo Robles Valverde

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SOBREMESA

El doctor Rodolfo Robles Valverde nació en Quetzaltenango el 14 de enero de 1878 y falleció a los 61 años en la ciudad de Guatemala un 8 de noviembre de 1939 debido a una complicación cardiaca. Quienes tuvieron el honor de conocerlo lo tenían como sabio y así lo llamaron, el sabio Robles, por sus notables investigaciones y hallazgos científicos, siendo el más importante de todos, el descubrimiento de las causas de la Oncocercosis.

En casa se hablaba frecuentemente del doctor Robles, por lazos de amistad que hubo siempre entre las familias. En aquellas sobremesas familiares en donde los adultos hablaban mucho y los más chicos teníamos vedado el derecho de opinar, recuerdo lúcidamente una anécdota contada por mi padre, tal cual la tengo grabada como una de esas viejas fotografía en sepia: “Recuerdo muy bien”, apuntaba mi padre, “que un par de veces nos encontramos al doctor Robles caminando la serpenteante bajada que va de Sololá a Panajachel. Caminaba despacio, con la mirada reflexiva viendo hacia abajo, arropado con un enorme guardapolvo de gabardina color camello que le llegaba a los tobillos. Iba en silencio, y no parecía conmoverlo el cielo despejado, ni los volcanes ni la inmensidad azul del lago. Iba platicando solo, moviendo las manos y de vez en cuando, se peinaba las cejas con sus dedos. Al rebasarlo, le dijimos a adiós con señas, pero iba tan absorto con sus pensamientos que no se percató de nuestro presencia. Atrás de él, un carro negro, de llantas delgadas y cigüeñal, le seguía sus pasos.

Al sabio Robles, desde niño, el mundo le quedó pequeñito, por cual le pidió a sus padres que deseaba estudiar fuera de Guatemala. Lo enviaron a San Francisco California, a estudiar al colegio jesuita de Santa Clara y regresó a Quetzaltenango a terminar sus estudios secundarios en el Instituto Nacional para varones de Occidente, INVO (1894).

Viajó a Francia a estudiar medicina, y en 1904 se graduó con honores de cum laude, de médico y cirujano en la Sorbona de París, especializándose en Microbiología y Micología en el Instituto Pasteur, y medicina Higienista y Malariólogo de la Universidad de París.

En 1905 retornó a Quetzaltenango y se incorporó a la Universidad de San Carlos. En 1908 dirigió la cruzada en contra de la epidemia de viruela que azotaba el país. Robles preparó por primera vez en Guatemala, los fluidos antiviruela para las primeras vacunas en su tipo producidas en el país para combatir la enfermedad. Ese año, distribuyó más de cuatrocientos mil dosis de vacuna de forma gratuita por todo el país.

Su amigo y paciente, el escritor Rafael Arévalo Martínez, nos hace una fotografía del doctor Robles Valverde, reseñada en biografía de don Rafael Arévalo Martínez escrita por su hija Teresa Arévalo.

“Su apariencia era fea, la de un mono robusto, pero atrayente, de cara ancha y tez blanca, con pequeños ojos azules, inquisidores de mirada penetrante y espesas cejas mefistofélicas en forma de acento circunflejo”.

A la edad de 36 años, contrajo matrimonio con la señorita Julia Herrera, hija del derrocado presidente Carlos Herrera, y ambos se trasladaron a vivir a Guatemala a una casa en el centro, ubicada en la 11 calle Oriente, número 3, en donde instaló también su clínica, una de las mejores equipadas de la ciudad, ya que contaba con aparato de rayos X y un laboratorio clínico que el mismo doctor Robles manejaba. Según contaban en casa, la clínica se mantenía siempre repleta de pacientes, en donde compartían sala de espera trabajadores, soldados, policías e indigentes con los llamados “copetudos”. Raras veces cobró la consulta y cuando lo hacía, era muy poco y de acuerdo a las posibilidades del paciente.

Se le tenía como un incansable trabajador de la ciencia, disciplinado y estricto; un notable investigador y científico. Muy exigente y de carácter fuerte. Un gran amigo y un gran conversador. Teresa Arévalo señala en su obra que cuando Robles miraba a sus alumnos holgazaneando en la universidad, los señalaba con el dedo y les decía: “trabajen, trabajen, trabajen”.

Continuará.

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