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Tango en la catedral

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MondoSonoro

Con coros, orquesta y soprano se presentó por primera vez en Guatemala la Misa de Buenos Aires o Misatango del argentino Martín Palmeri. La actividad se realizó el pasado lunes 26, en la Catedral Metropolitana. Bajo la dirección de Daniel Ovalle Leiva, el respetable tuvo la ocasión de descubrir una obra clásico-popular de las más llamativas en los últimos años, ya con cierto prestigio internacional.

En su estructura, la obra es muy parecida a una misa de Mozart o de Haydn, es decir, con su Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus, Benedictus y Agnus Dei, lo que la distancia del folclor de la Misa Criolla de Ariel Ramírez pero igual se orilla al tango de Astor Piazzola. La obra, interpretada en latín, se montó con el Coro del Conservatorio Nacional de Música, con integrantes de Estudio Coral, la mezzosoprano Adriana de León, acompañados de la orquesta de solistas del Conservatorio Nacional de Música, sumándose al piano Vinicio Quezada y en el sample de bandoneón Roberto Pérez Chamalé.

Ovalle, que dirige coros desde hace algunos años, e igual toca reggae, es de los pocos directores de este país que osa en ofrecer nuevas y diferentes propuestas musicales. Ya le habíamos escuchado con el montaje de la Misa de los niños, y recientemente en el Performance Culpable, ideada por Regina Galindo, interpretada en la sexta avenida, zona 1. La tarea ahora fue mayor, al ponerse frente a casi 80 músicos en una obra de estilística rítmica muy diferente, rica en tempos, en sonoridades y melodías.

En cuanto a intenciones, en el Kyrie el coro fue intenso; en Gloria, la voz de De León delineó líneas melódicas hermosas, aun cuando su voz resultó cerrada, nerviosa y sin mayor fuerza; en el Credo el coro fusionó con belleza con la orquesta; el Benedictus, ceremonioso al inicio pero un milagro melódico al final; y el Agnus Dei, con su delicado juego de ritmos y timbres vocales e instrumentales. Esas dinámicas y contrastes fueron delineados por Ovalle, conocedor de la obra. Dejo acá constancia que las cuerdas no siempre fueron homogéneas por pequeños errores técnicos, ni el fraseo propio del tango se cuidó siempre, pero sí resaltó la impetuosidad y el fuego de los jóvenes dándole frescura al material. Gracias a Ovalle nos alejamos de lo archiconocido, archirrepetido e incluso de lo archiamado.

mondosonoro2003@yahoo.com.mx

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