Miércoles 23 DE Septiembre DE 2020
Opinión

Fuentes del Derecho

Otra razón más…

Fecha de publicación: 14-08-20
Por: Álvaro Castellanos Howell

Aunque el título de esta columna pueda ahuyentar, o de hecho, haya ahuyentado a varios lectores, por parecer “academicista” y aburrida, o dirigida sólo a aquellos quienes degustan de temas jurídicos, lo que pretendo es demostrar, o al menos, plantear algo que puede ser del interés de todos: la importancia que tienen los jueces en la sociedad.

Si logro plantear válidamente lo anterior, entonces puedo a su vez, proponer la relevancia de contar con jueces que estén preparados para cumplir con su rol social, otra razón más para darse cuenta de la superlativa importancia de su elección.

Como verán, expongo la conclusión, antes de explicar sus premisas. Ojalá logre explicarme lógicamente y para ello trataré de usar el lenguaje menos técnico posible.

En el estudio del Derecho, se nos enseña que hay fuentes materiales y fuente formales. Las materiales, o también llamadas reales, son aquellas que le dan origen o son la razón de ser de una ley o de una normativa. Por ejemplo, la fuente material de las disposiciones presidenciales bajo el estado de emergencia, es ni más ni menos, la pandemia. Y las fuentes formales, son aquellas a través de las cuales se recoge la materiales, y se relacionan más con los procesos de emisión o formulación de normas.

El “proceso legislativo” o legislación, en países como el nuestro, es la fuente formal por excelencia.

Pero también hay otras fuentes formales. Son la costumbre y la jurisprudencia. La primera se refiere a usos o convencionalismos sociales, reiterados o inveterados, y a los cuales la sociedad misma le reconoce obligatoriedad. Y la segunda, se refiere a las sentencias de los jueces.

Acá, la legislación es la fuente de fuentes. De hecho, es tal el predominio, que me atrevo a utilizar una expresión: tenemos “fetichismo legislativo”.

Pero cuando la ley no es clara, y no digamos, cuando no hay una ley que regule o prevea algo, ahí es donde entran los jueces a jugar un rol fundamental. Y ¿cómo expresan sus opiniones o sus decisiones los jueces? Pues claro: con sus fallos. Por eso es tan importante que estén clara y debidamente motivados. Que sean entendibles.

No solo en cuanto a su forma, sino particularmente en cuanto a su contenido, y por mucho que uno no esté de acuerdo con la conclusión, entienda al menos, cómo ha llegado a ella.

Un ejemplo: en Guatemala no hay una ley que proteja adecuadamente los datos personales. Algo verdaderamente sorprendente. Pero en ausencia de dicha ley, hay una jurisprudencia constitucional (tres sentencias acordes entre sí) que sí establece unas protecciones mínimas, en ausencia de dicha ley. Y esa jurisprudencia debe ser observada como “ley de la República”. O sea, los jueces sí pueden crear derecho en un sentido amplio. Imagínese esa responsabilidad. Por ende, entre otros atributos, una buena jueza o un buen juez, no solamente debe saber utilizar la lógica y el lenguaje casi a la perfección, sino que deben sopesar muy cuidadosamente los hechos y las pruebas para poder juzgar integralmente. Es decir, resolver conflictos éticamente, respetando el orden jurídico, y haciendo que el derecho evolucione.

¿Habré podido convencer al lector que mi conclusión expuesta antes de sus premisas es correcta?