Miércoles 23 DE Septiembre DE 2020
Opinión

Diez años sin Manuel F. Ayau

Inspiró a miles de personas.

Fecha de publicación: 14-08-20
Por: Luis Figueroa

¿Sabes eso que dice la gente? ¿Qué no se arrepienten de nada en sus vidas? Yo sí, me arrepiento de no haber aceptado todas las veces que Manuel F. Ayau me invitó a participar en las sesiones del CEES, en los años 90.  ¡Aaah, cuánto siento no haber disfrutado más las conversaciones y el ejemplo de aquel prócer!

Era un Grande, generoso y sencillo. Era magnánimo con sus conocimientos, su tiempo y sus recursos. Más de una vez me cachó en alguna inconsistencia y más de una vez ’me bajó de la moto’; pero cuando me ofrecía una luz en el mundo de las ideas -aunque me viera con cara de cómo se te ocurre semejante cosa- siempre lo hizo con un toque de padre y guía. Una vez que le comenté cómo es que cierto personaje era agradable y humilde, a pesar de ser encumbrado, me dijo: ‘Ya te diste cuenta de que los más grandes son los más sencillos’.

Manuel F. Ayau fue un guatemalteco universal y un hombre del renacimiento; la influencia de su ejemplo y de su compromiso con la libertad inspiró a miles de personas en América Latina y en todo el mundo. Ese educador y emprendedor chapín -tan chapín como las champurradas- sembró el amor por la libertad y el descubrimiento en miles de mentes y corazones desde la academia, los medios de comunicación, en la política y en casi todos los campos de la acción humana.

Era un sabio porque siempre andaba en busca del conocimiento y de la verdad. Pocos, como él, han entendido el significado profundo de aquella frase de F. A. Hayek que dice ‘que todas las teorías políticas dan por sentado que la mayoría de los individuos son muy ignorantes. Aquellos que propugnan la libertad difieren del resto en que se incluyen a sí mismos entre los ignorantes e incluyen también a los más sabios’.

Cuando me firmó mi ejemplar de su libro ’El proceso económico’, Muso escribió: ‘Para Luis, con aprecio de su correligionario en la lucha por la libertad’. Y así era él, no se veía como el maestro, el líder, el padre y el ejemplo que era, sino como uno más que iba aprendiendo en el camino, y uno más que iba compartiendo el camino. Diez años sin Manuel F. Ayau, son muchos años. ¡Salud!

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