Domingo 27 DE Septiembre DE 2020
Opinión

Una trama muy siniestra

Nos quieren convertir en otro país paria.

Fecha de publicación: 10-08-20
Por: Édgar Gutiérrez

El centenar de antejuicios que pidió el viernes 7 la fiscal general Consuelo Porras le echa combustible a la crisis del orden constitucional e institucional. El presidente Giammattei, su coalición oficialista del Congreso, la Corte Suprema y, ahora, la jefa del MP están provocando un daño irreparable a nuestro ya debilitado Estado de derecho y, en consecuencia, a la democracia alcanzada.

Los principales responsables de cumplir y hacer cumplir la ley, la están rompiendo frente a nuestras narices. Cada día abonan la ingobernabilidad y nos conducen hacia un barranco lo más parecido al de Las Guacamayas. A la vez que el Presidente de la República claudica explícitamente –en la víspera de un previsible repunte de contagios del COVID-19– a sus deberes centrales de procurar la seguridad y condiciones de bienestar a la población.

¿Qué hay detrás de esta trama macabra? Entiendo que el diputado Felipe Alejos se las juegue para procurar su impunidad y que la coalición oficialista esté feliz con cualquier crisis política, siempre que incremente el valor en quetzales de sus votos. Por la naturaleza de conformación de ese poder del Estado, para nada sorprende su actuación. Es más, no tendrían razón de ser ni de estar en el Congreso si el oficio consiste en debatir seriamente diseños de Estado, modelos de sociedad, políticas públicas y fiscalización de la calidad del gasto.

La explicación de las conductas es más complicada cuando se observa a otros actores de la trama. ¿Tan grande es el resentimiento contra la actual CC de ciertos empresarios radicales como para arriesgar de esta manera su capital social? ¿Tan irresponsables, corruptos e indignos de su profesión y carrera son al menos nueve de los 13 magistrados de la Corte Suprema, para hipotecar y tirar toda la mierda contra la noble institución que representan? Y la señora fiscal, ¿qué necesidad tiene de convertirse en facilitadora de una trama montada para provocar la regresión al autoritarismo?

El presidente Giammattei. Lleva apenas 210 días de gestión. La pandemia se los comió a él y su equipo. Es tan avanzada la osteoporosis institucional que ni siquiera sirve para la gran corrupción. Por eso es que, a duras penas, controla 101 votos en el Congreso, si la asistencia fuese óptima. Si quiere cazar a partir de esta semana los seis votos restantes para desaforar a la CC y, después, a su propio Vicepresidente, tendrá que sacar músculo de otros lados.

La pregunta es, ¿por qué el presidente Giammattei se compró entero el boleto del Pacto de Corruptos, y ahora es su principal patrocinador? La CC no hizo nada en su contra, pero no la tiene bajo control ahora mismo –la podría tener dentro de ocho meses. A partir de abril de 2021 edificaría su “dictadura perfecta”, controlando todos los poderes del Estado. Entonces, ¿por qué precipitarse y provocar tormentas en el vaso de agua?

El nombre de esta trama no es “control” o “dictadura perfecta”. Se asocia a exacerbar crisis, provocar jugadas sucias sin autoridad legal ni legítima que saque tarjetas amarillas o rojas. Todos los actores de la trama siniestra están ensuciando más de la cuenta su previsible dictadura, y eso, a mi juicio, puede tener dos lecturas: a) Nos quieren convertir en otro “país problema” (Estado criminal-mafioso), como Venezuela y Nicaragua, metiéndonos a un tablero geopolítico de altísimo riesgo, o b) Son tan insensatos, temperamentales y miopes…

Aunque no es descabellado pensar que quienes manejan el tablero aprovechan nuestras debilidades institucionales y el factor b), para conducirnos a su escenario ideal, el factor a).