Viernes 25 DE Septiembre DE 2020
Opinión

La rifa y los que se rifan el físico

En la historia de la humanidad, las grandes tragedias han unido a las personas.

Fecha de publicación: 07-08-20
Por: Gonzalo Asturias Montenegro

El premio Nobel de literatura Albert Camus escribió: “En el hombre hay más cosas dignas de admiración que de desprecio.” Efectivamente, en Guatemala hay muchas acciones y obras dignas de admiración. En la novela La Peste de Camus, el doctor Bernard Rieux y otras muchas personas trabajan en favor de los afectados por la epidemia que llevó a Orán a una rígida cuarentena, que no permitía a nadie entrar ni salir de la ciudad. Sin distingos de creencias, muchos se esforzaban en la lucha contra la peste.

En la historia de la humanidad, las grandes tragedias han unido a las personas. Así debería ocurrir en nuestro país ante tanta pobreza y abandono. La tragedia de Guatemala debería congregarnos. Un caso puntual de unidad sería hoy aquel en el que ateos, creyentes, agnósticos y de todas las creencias políticas, económicas y sociales cooperáramos con una obra de gran envergadura y proyección, que sin distingos lleva alivio y aliento a millares de personas sin mayores recursos económicos. No es un asunto de religión sino de sentido y conciencia sociales. Para hablar de estas obras no hay palabras sino solo latidos del corazón.  Y… ¿por qué no, de lágrimas!

Me refiero a las Obras Sociales del Santo Hermano Pedro. Como te imaginarás detrás de cada obra hay millares de rostros, historias de aflicción, dolor e impotencia ante la vida, que son a las que deberíamos escuchar, por un momento. ¡Que la bulla no nos lo impida hacer! Para muchos guatemaltecos, las Obras Sociales del Santo Hermano Pedro son el único salvavidas para no morir ahogados en un mundo poco preocupado por el desvalido social. Con frecuencia, las luces de la fiesta no nos dejan ver lo que ocurre fuera. Veámoslo hoy por un momento.

Todos sin distingos de creencias y de opiniones deberíamos ayudar a esta obra social que no hace acepción de personas, cooperando de forma activa, aportando fondos para su sostenimiento y crecimiento o, por lo menos, comprando algunos números de la rifa conocida como Un Millón de Amigos, en la que entre otros premios figuran una casa, un Toyota Hilux, diez motos y muchos otros premios. Los boletos pueden adquirirse en los Supermercados La Torre, La Paleta, gasolineras Shell y Unopetrol, agencias de Banrural y otros muchos puntos de venta. En línea puedes adquirirlos en https://hermanopedrogt.org  En las ventanillas de los Bancos Industrial, G&T Continental, Banrural y Banco Americano te darán información de la cuenta para realizar tu donativo. Si no puedes rifarte allí el físico, por lo menos apoya económicamente o compra un número de la rifa.

Las Obras Sociales del Santo Hermano Pedro abarcan una gama de servicios en su casi totalidad gratuitos en las áreas de salud, educación y rehabilitación. Incluyen un centro de diagnóstico, laboratorio, farmacia y clínicas preventivas; servicios médicos de consulta interna y externa con cirugías programadas; un centro infantil de recuperación nutricional; ocho hogares permanentes, incluido uno que atiende a niños, jóvenes y adultos con problemas crónicos degenerativos y uno para ancianos; guardería infantil para atender niños de madres solteras y de trabajadoras del mercado de La Antigua; centro de rehabilitación para personas con problemas de adicción; albergue para personas del interior que asisten a consultas médicas o intervenciones quirúrgicas. Hay también jornadas médicas con participación de galenos locales y extranjeros. Por la pandemia, el número de voluntarios se ha reducido y las necesidades han aumentado. Es el momento de arrimar el hombro.

Fundada hace 39 años por Fray Guillermo y los Frailes Franciscanos, las Obras Sociales se rigen por el lema y saludo franciscano Paz y Bien, que allí se hacen realidad. Llevan el nombre del Hermano Pedro, en recuerdo del terciario franciscano que vivió en La Antigua en el Siglo XVII, quien fundó la primera escuela popular para niños y adultos y un hospital para convalencientes, que eran gratuitos y en los que nunca se hizo ninguna discriminación por el origen de las personas. El Hermano Pedro fue canonizado por el Papa Juan Pablo II en la Ciudad de Guatemala el 30 de julio de 2002.

Como habrá muchos cristianos (católicos, evangélicos, ortodoxos) que lean este artículo, yo les recuerdo las palabras de Jesús, hechas vida por quienes trabajan y colaboran con las Obras Sociales: “Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, acompañado de todos sus ángeles, se sentará en su trono glorioso… Entonces dirá el Rey… Venid benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y mes disteis de beber, era forastero y me acogisteis, estaba desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis en la cárcel y acudisteis a mí. Entonces los justos le responderán: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o sediento y te te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero y te acogimos, o desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y acudimos a ti? Y el Rey les dirá: Os aseguro que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis.” (Mt. 25, 31-41) Un pasaje bíblico muy hermoso y alentador.

Si puedes, personalmente llévales a todos amor y cooperación, en caso contrario, ayuda con donativos y compra números de la rifa de Un millón de amigos. Una Guatemala mejor y solidaria es posible. Entre todos podemos construirla. Con tu aporte harás realidad la frase de Albert Camus, según la cual “En el hombre hay más cosas dignas de admiración que de desprecio.” ¡Haz tú hoy obras dignas de elogio!

gasturiasm@gmail.com