Miércoles 23 DE Septiembre DE 2020
Opinión

Sesentones discriminados

“No es lo mismo proteger que prohibir”.

Fecha de publicación: 06-08-20
Por: Méndez Vides

El pecado por ser sesentones en los actuales tiempos del coronavirus afectó a la generación activa, productiva, con experiencia y poder, pasando a adultos vulnerables, requiriendo protección por ser carne fértil para el coronavirus. Al principio fue cariñoso el trato, el mandato a encerrarse por seguridad, y se adoptó la medida del teletrabajo, pero como Guatemala es brutalmente extremista, no tardó el retorcimiento y saltamos a la discriminación, porque se ignoró los derechos fundamentales del ciudadano, y gracias al absurdo semáforo con el que se complicaron la vida las autoridades, se está prohibiendo la libertad. Ya no se sugiere ni recomienda. Ahora no es evitar, sino prohibición, como si a partir de los sesenta los guatemaltecos no cuentan.

Un sesentón no puede ingresar a los centros comerciales recién abiertos. Tiene que pintarse el pelo y vestirse a la moda, o le piden el DPI. Regla extraña cuando el presidente de la nación se encuentra en dicha década, y no está recluido en casa sino trabajando.    Los supermercados han sido más atentos, porque pusieron un horario especial tempranero para los adultos madrugadores, y les evitan las colas en el horario normal, los tratan con amabilidad, como ciudadanos de oro. Una vergüenza que se disfruta porque al menos el trato es preferencial. Pero si de repente cambian por culpa de las arbitrariedades del semáforo de ciencia ficción en la guerra de los mundos, ya sólo le quedaría a los sesentones el mundo libre de la Terminal, donde no hay leyes caprichosas que valgan.

Hasta las librerías están vetando el ingreso a lectores de más de sesenta, asumiendo con mansedumbre las disposiciones discriminadoras. El anuncio de Sophos espanta y es triste, porque en el ámbito de la cultura la gente sí entiende y asume su responsabilidad.    Y si se venció la licencia de conducir no podrán renovarla, porque está prohibido ingresar a las oficinas a realizar trámites con más de sesenta años, así que cuidado con manejar, porque quizá los seguros no entiendan razones y quizá no paguen en caso de colisión.

No es lo mismo proteger que prohibir, se está cometiendo un crimen contra la libertad de los ciudadanos, y la Procuraduría de los Derechos Humanos en gallo. De seguir esta tendencia, pronto abrirán campos de concentración o mandarán a poner una estrella o algún signo para identificar a los sesentones, y no es aceptable el cuidado a la fuerza.    Vaya realidad.