Miércoles 30 DE Septiembre DE 2020
Opinión

Santa Sofía (I)

Erdogan finalmente puso fin a casi un siglo de kemalismo en Turquía.

Fecha de publicación: 31-07-20
Por: Roberto Antonio Wagner

El pasado 10 de julio, después que el Consejo de Estado turco diera luz verde, el aprendiz de dictador turco, Reccep Tayyip Erdogan firmó el decreto para reconvertir la original Magna Ecclesia (Gran Iglesia) cristiana de Santa Sofía, que durante la mayor parte del siglo XX fue un museo, en una mezquita. El 24 de julio, luego de recitar el Corán y hacer la primera oración en la ahora reconvertida mezquita, Erdogan finalmente puso fin a casi un siglo de kemalismo en Turquía reavivando viejos conflictos y nuevas tiranías.

Santa Sofía, fue inaugurada en el año 360 d.C. en la recién nombrada capital del Imperio Romano de Oriente: Bizancio, que rápidamente heredó de Roma el sobrenombre de capital del universo. Para mediados del siglo sexto la Gran Iglesia, fue uno de los grandes símbolos del mundo cristiano hasta la caída de la ciudad ahora llamada Constantinopla a manos de Mehmed II en 1453 cuya gran gesta resumió, con sus particulares dotes literarios Stefan Zweig en su pequeña joya “Momentos estelares de la humanidad” (1927). Desde entonces Santa Sofía fue una mezquita bajo el Imperio Otomano, aparte de una breve pausa durante la primera mitad del siglo 13 después de la cuarta cruzada más conocida por el saqueo de la ciudad que por erigir la Gran Iglesia en catedral católica durante el llamado patriarcado latino de Constantinopla.

Mientras que Europa occidental cayó en el llamado oscurantismo de la Edad Media, el Imperio Otomano fundado en 1299 d.C. y extendido en todo el Oriente Próximo, norte de África, partes de Europa del Este y la península arábiga, fue más abierto y tolerante. Sin embargo, su caída, después de otro intento fallido de conquistar Viena en 1683 fue lenta y dolorosa. Esto lo sabía el líder de los “jóvenes turcos” Mustafa Kemal, que entendió muy bien que los elementos que seis siglos antes fueron los pilares de un gran imperio, a inicios del siglo XX se convirtieron en la razón de su decadencia, en particular la influencia absoluta de la religión en la administración de “la cosa pública”.

Con la fundación de la República de Turquía en 1923 por Mustafa Kemal se estableció el secularismo como el pilar de lo que en menos de un siglo se convertiría en una gran nación. Kemal erigió Turquía con un puño de hierro y estableció un culto a su figura al punto que en 1934 fue nombrado Ataturk (padre de los turcos) por la Asamblea Nacional. Si bien ningún líder político está libre de críticas, los pilares de la fundación de la República de Turquía: Secularismo, Modernismo y Democracia que Kemal Ataturk instauró permitieron que aquel país llegase a igual e incluso superar los índices de crecimiento económico y desarrollo social de muchos otros países de Europa.

Turquía ha sido un aliado estratégico de occidente durante la segunda mitad del siglo XX, solo para después jugar del bando contrario bajo la carta de la venganza y los sueños dictatoriales de su actual presidente. (Continuará)

@RawWagner