Viernes 25 DE Septiembre DE 2020
Opinión

Roger Stone y la jueza Aifán

Ahora resulta que la impunidad no es solo cosa de los “Shithole Countries”.

Fecha de publicación: 15-07-20
Por: Estuardo Porras Zadik

A su gusto y antojo, apelando al orden mundial, el Imperio estadounidense ha intervenido históricamente en las diferentes regiones del planeta. Muchas naciones han sido soberanas, siempre y cuando sus intereses estén en sintonía con estos; de no ser así, se han desatado una serie de medidas coercitivas capaces de encausar a cualquier nación, por poderosa que sea, en el supuesto camino “correcto”. Lo que ha sido bueno para Estados Unidos, no necesariamente ha sido bueno para sus aliados. La historia está repleta de episodios en los que algunos que se doblegaron a los intereses del Imperio lo hicieron a un costo muy alto, y aún hoy en día intentan superar las consecuencias. Quienes se rehusaron quedaron fuera del círculo de aliados, asumiendo lo que esto significa geopolíticamente y las implicaciones socioeconómicas que arrastra. En este caso aplica el refrán que dice: “Estás conmigo o en mi contra”. Para los americanos, los amigos de sus enemigos son sus enemigos por lo que, para países como el nuestro, la decisión es sencilla.

En este orden mundial, estar a solo dos fronteras del país más poderoso del mundo ha sido un arma de dos filos. Dependiendo del momento preciso en la historia y del posicionamiento dentro del espectro ideológico, Estados Unidos ha sido visto por unos como salvador y por otros como verdugo. Para bien o para mal, cuando el Tío Sam somataba la mesa el camino quedaba trazado, independientemente si este era el mejor camino para nosotros. Sin embargo, nuestra posición geográfica hacía que, si Estados Unidos estaba bien nosotros también. El norte fue por mucho tiempo, literalmente, nuestro norte. Es más, independientemente de la polémica que la inmigración ilegal genera, este país ha acogido a millones de guatemaltecos, quienes se han convertido en pilar de nuestra economía desde hace mucho tiempo. Y no solo en asuntos migratorios, ya que Estados Unidos también ha sido un gran cooperante en temas de desarrollo económico y social. Es más, recordemos que en temas de institucionalidad y justicia, fue este el donante más importante de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG). Pero también vale la pena recordar que los logros y avances de la CICIG fueron decapitados al dejar de recibir ese apoyo.

Con una imagen, el embajador de turno decía mil palabras. Bastaba con una pequeña reunión, un cóctel, un intercambio para dejar claro el camino trazado, y el cual esperaban que los guatemaltecos transitáramos. El espaldarazo de la embajada echaba las cartas a los jugadores con los que Estados Unidos deseaba jugar; a los que quedaban fuera, no les quedaba mucho margen de acción y terminaban sumándose a la agenda trazada.

No obstante, en los últimos años los mensajes no han sido tan claros como solían ser y, en la confusión, cada uno los ha interpretado a su conveniencia o según sus necesidades. Al entendido por señas. En los últimos días el mensaje de la embajada es que la lucha en contra de la corrupción y la impunidad no es cosa del pasado. La jueza Erika Aifán, al igual que el fiscal Juan Francisco Sandoval, cuentan con su apoyo. Dos imágenes que debiesen de haber hablado por sí solas. Adicionalmente, la designación pública de Gustavo Alejos y su familia como no elegibles para ingresar a ese país, es un mensaje del Departamento de Estado para todos aquellos que en contubernio con este individuo intentaron influir en la elección de Cortes. ¿Estarán entendiendo todos ellos los mensajes que les envían?

El desgobierno de Jimmy Morales, de la mano de una poderosa minoría, cobró favores políticos de interés para el presidente Donald Trump, cuyo desenlace ha puesto en riesgo la institucionalidad, la democracia y el Estado de derecho en Guatemala. La cercanía con la Casa Blanca –alejados de la agenda que por años se trazó el Departamento de Estado–, trajo beneficios a unos cuantos en detrimento de la mayoría de los guatemaltecos. Son estos los envalentonados, para quienes al parecer los mensajes no están claros. Están confundidos. ¿Cómo no confundirse, si entre tantas otras cosas el presidente Trump conmutó la sentencia de prisión a su amigo y asesor político Roger Stone? Ahora resulta que la impunidad no es solo cosa de los “Shithole Countries”. Espero recuerden que no necesariamente lo que aplica para ellos, es permitido para nosotros…