Lunes 10 DE Agosto DE 2020
Opinión

Dr. Hernández: mártir y héroe vestido de blanco

Ojalá su muerte nos haga abrir los ojos. Enviamos sentidas condolencias a sus familiares y amigos.

Fecha de publicación: 13-07-20
Por: Marcela Gereda

Era uno de esos héroes anónimos. Parado en primera fila del Hospital del Parque de la Industria atendiendo pacientes de COVID. El Dr. Oscar Hernández era de esos seres excepcionales (y cada vez más escasos) dispuestos a luchar por el prójimo, quien falleció el pasado sábado por la mañana en el Parque de la Industria, el mismo hospital donde laboró, sin salario, en condiciones precarias y denunciando la falta de ejecución del presupuesto e insumos adecuados. 

Sus amigos le recuerdan como un alma noble y servicial. Dice uno de sus ex compañeros de trabajo y amigos especialista en sistema de salud pública, Guillermo Hegel, “primero lo despidieron injustamente y sin excusas de la Municipalidad de Villa Nueva donde trabajamos para generar un mejor sistema de salud. Oscar era un excelente colega y amigo, comprometido con su profesión y mejorar las condiciones de salud de los guatemaltecos, con tanta sensibilidad que trabajó en lo que sería la trinchera más complicada del sistema de salud. Mi total respeto para Oscar, quien deja un agujero enorme en esta lucha y nuestros corazones”.

Alejandro Arriaza publicó en su muro sobre el Dr. Oscar Hernández: “como su calidad humana era enorme, acudió al llamado del gobierno, que pedía profesionales de la medicina para gestionar esa galera absurda que pomposamente han querido llamar “Hospital Parque de la Industria… No le dieron equipo ni insumos, ni salario. Todo ello tras haber aprobado el gobierno un préstamo de tres mil millones de quetzales para atender la emergencia del coronavirus. Al gran Óscar Hernández no lo mató ningún patógeno, lo mataron los parásitos que desde siempre se roban el futuro de nuestro país”.

En un reportaje realizado por Nómada se indica: “desde meses atrás se tuvo que alejar de su familia para protegerla del riesgo de contagio…él sí se preocupaba mucho por los pacientes. Desobedecía necesidades básicas de su cuerpo, el cansancio, el agotamiento, para atender a todos los pacientes”, dice Dr. Osorio que cuestiona la falta de voluntad de las autoridades de apoyar en el tratamiento de Oscar Hernández”.

El sábado cuando los colegas se enteraron de su muerte, el Dr. Osorio compartió estas palabras en el chat con sus compañeros médicos: “En mi mente quedarán siempre estas palabras de nuestras autoridades del hospital: “No hay Tocilizumab, no hay espacio en UTI, no hay en Villa Nueva. No hay, no hay…”

¿Cuántos médicos, enfermeras, personal de seguridad y limpieza desprotegidos por un sistema de salud ineficiente y cuasi inoperante? Ellos nos cuidan y sostienen, pero ¿quién les cuida y sostiene a ellos? El derecho a la salud en Guatemala es risible. La pobreza, desigualdad y negligencia de la salud pública del país es estructural, histórica y sistémica. La falta de ejecución del presupuesto de salud ante esta crisis de la pandemia es injusta e inhumana. El Estado de Guatemala debería de reconocer la vida de Oscar y de todo el personal médico que día a día arriesgan sus vidas con insumos mínimos e inadecuados.

El sistema de salud se desploma y en ello una sociedad deshumanizada en la que se ha perdido el valor de la vida. El Dr. Oscar Hernández fue un héroe vestido de blanco que luchó por salvar vidas, y sin embargo, el Estado no le protegió a él su vida. Es un mártir de este sistema de injusticia y de miseria. A ello el Estado pide a sus familiares cristiana “resignación”. El Estado y la Muni de Villa Nueva tienen que hacer justicia a esta muerte trágica e injusta. Estos errores sistémicos han deformado el sentido del Estado de proteger y defender a sus ciudadanos. Esta historia trágica de injusticia es una de esas que se viven día a día en Guatemala.

Gracias al Dr. Oscar Hernández por su corazón servicial, su compromiso, su esfuerzo por salvar vidas. Gracias a todo el personal de salud; médicos, enfermeras, personal de limpieza y seguridad, terapistas respiratorios, etc, que a diario laboran en un sistema que no les protege.

Que ese temperamento laborioso y enfocado de Oscar y todo el personal médico, nos sirva de ejemplo para forjar otro futuro. Ojalá su muerte nos haga abrir los ojos. Enviamos sentidas condolencias a sus familiares y amigos.