Sábado 15 DE Agosto DE 2020
Opinión

Reapertura responsable

Fecha de publicación: 11-07-20

“Como joden mucho, usaré cubreboca”. Dejando de lado la soberbia que caracteriza al ‘Piojo’ Herrera, entrenador del popular club de fútbol América de México, estas declaraciones son un vívido ejemplo de lo complicado que conlleva cambiar hábitos profundamente arraigados en la población. A nadie le gusta usar mascarilla, eso es un hecho, de lo contrario se hubieran puesto de moda mucho antes que el SARS-CoV-2 hiciera su aparición; sin embargo, contrario a lo que sugiere este personaje, no es por la jodedera de los demás que debe usarse la mascarilla, sino porque su uso, combinado con otro tipo de prevención como el lavado frecuente de manos y el distanciamiento social ayudan a que se reduzca la velocidad de contagios. Por si fuera poco, a lo antes dicho, el referido personaje añadió que usaría la mascarilla pero que cuando tuviera que hablar “se la bajaría y cuando no se la volvería a subir, como lo hacen todos”. Como queriendo decir que él no hace nada distinto a lo que hace la mayoría de la población; afirmación respecto de la cual, lamentablemente, parece tener mucha razón. Basta con salir a la calle y ver el tipo de comportamiento que una gran mayoría sigue teniendo en relación a las medidas preventivas para comprender lo difícil que resulta el cambio de hábitos.

El cambio de hábitos en esta materia es algo que trasciende el nivel educativo y cultural de la persona, incluso su situación social y económica, mucho más cuando se trata de amenazas invisibles que, para colmo de males, muchos niegan su existencia. Por más esfuerzos que hagan los negocios por adoptar y seguir estrictos protocolos de higiene, desinfectar de manera constante sus instalaciones y capacitar a sus colaboradores, hace falta también que todos asuman la parte de responsabilidad que les corresponde en cuanto a mantener los cuidados higiénicos básicos y el distanciamiento social que requiere el combate al COVID-19. En ausencia de esto será muy difícil lograr niveles mínimos de confianza en el prójimo que permitan una gradual regreso a la normalidad; el miedo al contagio como consecuencia de la negligencia de otros es suficiente razón traerse abajo la recuperación económica de muchos de los sectores que más han sufrido con la pandemia.  Al final de cuentas, muy probablemente la actitud del entrenador del América no sea más que un fiel reflejo de cierto tipo de comportamientos que todos todavía tenemos y del desafío que representa reabrir responsablemente la economía.