Sábado 8 DE Agosto DE 2020
Opinión

Resistir ante dos amenazas

COVID-19 y “Pacto de Corruptos”.

Fecha de publicación: 09-07-20
Por: Édgar Gutiérrez

La pandemia dejará una economía maltrecha. La ineficiencia del gobierno de Giammattei irritará más y más a la población. El “Pacto de Corruptos” procurará restringir las libertades civiles y buscará controlar el aparato de justicia para limpiar sus propios expedientes y cobrar más de alguna venganza. El descaro de la corrupción de funcionarios, diputados y alcaldes será insoportable.

La oportunidad que trae bajo el brazo la actual emergencia para reformar el Estado y estimular nuevos modelos de negocios, otras formas de producción y desplegar estrategias que profundicen los mercados locales y regionales, se nos está escapando por el mal clima político que fomenta la coalición oficialista en el Congreso, la facción dominante del sector privado e indirectamente el presidente Giammattei, pues sin su venia no ocurriría el hostigamiento contra la CC, los jueces y magistrados no cooptados, el PDH y la FECI.

La historia del siglo XX en Occidente mostró que las crisis profundas consecuencias de depresiones económicas y fenómenos naturales de gran escala, dilatan las desigualdades sociales y lanzan a la miseria a millones de personas. Cuando esas secuelas son tratadas de manera inadecuada, la recuperación de las naciones es más lenta y problemática, es más, suele frustrarse y abrir paso a episodios frecuentes de confrontación violenta e inestabilidad política, empeorando las cosas. Así fue tras la Primera Guerra Mundial.

Cuando líderes políticos visionarios y elites responsables acuerdan programas de recuperación en un clima de libertades, confianza y oportunidades para todos, las sociedades prosperan e innovan. Lo experimentó Estados Unidos con el presidente Roosevelt y su ‘New Deal’ con el que lograron salir exitosos de la crisis de 1929. También Europa, tras la desolación de la Segunda Guerra Mundial, con el liderazgo de Konrad Adenauer, padre de la Unión Europea, el proyecto más ambicioso y exitoso de integración de un continente, a pesar de sus tropiezos recientes.

En nuestro caso, la soberbia, el egoísmo y la miopía de la elite del ‘establishment’ –que con propiedad ha sido despojada de esa calidad y rebajada popularmente a “pacto de corruptos”- nos orilla a un escenario como el que atravesó Europa al finalizar la guerra en noviembre de 1918: los pactos sociales fueron malos y llovió sobre mojado la pandemia de la llamada “gripe española”.

Por reiterativo, este no es nuestro “destino manifiesto” en negativo. Podemos derrotar el “Pacto de Corruptos”. Empezando, por ejemplo, con desafiar su ‘bulling’, desde el propio seno del sector privado y del Congreso, así como la prepotencia e intimidación de narco-diputados y narco-alcaldes en las comunidades. Podemos resistir solidariamente cualquier manifestación de retorno al pasado de arbitrariedades y de su ley no escrita de crimen sin castigo.

Doble tarea para esta sociedad que atraviesa tiempos inéditos: protegerse del virus para salvar la vida y recuperar los medios de vida, y, a la vez, derrotar el “Pacto de Corruptos”, que es la mayor amenaza “consciente”, pues está decidido a robar nuestro horizonte de vida y la oportunidad real de edificar –como decía el obispo Juan Gerardi- “una Guatemala distinta”.

Percibo que en todo el país la gente está con ira. Es una ira apenas contenida por los riesgos del contagio en protestas masivas, pero que no tardará en saltarse las bardas. Se multiplicarán los delitos de hambre y algún pequeño e inesperado acto de desfachatez del poder soltará el resorte de la furia social.

El tiempo que tuvimos que haber dedicado a idear y acordar el nuevo pacto social para reinventar el país, se nos consumirá a causa de los Pactos de Corruptos.