Sábado 8 DE Agosto DE 2020
Opinión

Combatir la desnutrición crónica = prioridad #1

Se puede combatir la desnutrición crónica con un liderazgo enfocado en la realidad y soluciones de impacto ante el problema.

Fecha de publicación: 09-07-20
Por: Verónica Spross de Rivera

Uno de cada dos niños menores de 5 años padece desnutrición crónica infantil. Los más afectados son los niños indígenas y del área rural, debido a los altos índices de pobreza, analfabetismo y ruralidad.  Al inicio del gobierno se lanzó la Gran Cruzada Nacional por la Nutrición –GCPN, que esperaba unir a todos los sectores del país con la finalidad de mejorar la nutrición de las familias guatemaltecas, pero sobre todo con énfasis en las áreas más pobres y marginadas de Guatemala aplicando un enfoque integral.

El COVID-19 vino a agravar la situación de la desnutrición, por la amenaza a los medios de vida y al acceso de alimentos, especialmente en las familias afectadas por la pérdida de ingresos derivada de la suspensión de empleos o por la reducción en las remesas.   Es necesario y urgente tomar medidas que contribuyan al combate a la desnutrición crónica y aguda, aún y cuando no resulte fácil ejecutar una estrategia por las dificultades que se viven.  Desde la Alianza por la Nutrición –APN- y el sector privado, en sintonía con INCOPAS Y CONASA, se han propuesto acciones, que se resumen a continuación.

La APN también recomienda delegar la  rectoría de la estrategia de combate a la desnutrición en la Vicepresidencia, con el liderazgo y voluntad política del Presidente, relevando al Ministerio de Salud.  Esto se explica en cuanto a que “el que mucho abarca, poco aprieta”.  Los desafíos de la atención del Coronavirus son ya materia suficiente para el Ministerio, por lo que conviene cambiar la estafeta del liderazgo del combate a la desnutrición para lograr el necesario enfoque.

Otra acción clave es priorizar la implementación de un sistema de información , orientado a recolectar rutinariamente los indicadores, para la generación de información oportuna para la toma de decisiones y la transparencia. Contar con información certera y oportuna permitirá tomar mejore decisiones para impulsar las acciones específicas y sensibles a la nutrición para la población más vulnerable, que incluye a los niños menores de dos años, sus madres y las mujeres embarazadas que viven en municipios priorizados.

 

Un paso imprescindible es contar con línea base es importante para mostrar el impacto y los resultados alcanzados por la estrategia de combate a la desnutrición. Otra acción importante dentro de este marco es dar continuidad al monitoreo de la ventana de los mil días. En muchos lugares funcionan con éxito los centros comunitarios de primera infancia.  El Ministerio de Educación cuenta con más de 200 y tiene planes de extenderlos.  Seguramente la estrategia en esta época del COVID-19 debe reorientarse y priorizar las visitas y atención domiciliar por parte del personal de salud de los centros comunitarios de atención a primera infancia.  En cuanto a la disponibilidad de agua potable y saneamiento, las acciones prioritarias deben realizarse en coordinación con la gestión municipal, incluyendo tratamiento de agua para brindarla de forma segura en el hogar, acciones de conservación y protección de fuentes, vigilancia de la calidad del agua, y disposición de excretas y manejo de la basura.

Y, para cambiar hábitos alimenticios son necesarios los programas de educación nutricional enfocados en el comportamiento. Estos programas deben ir vinculados a la cultura local.  Además, fomentar la lactancia materna, la alimentación complementaria, la desparasitación, el control de peso, monitoreo y promoción del crecimiento y alimentación saludable durante el embarazo, entre otras acciones. Finalmente, es clave es fortalecer el primer nivel de atención, desarrollando un programa de formación para el personal encargado de los programa de salud primaria.  Se puede combatir la desnutrición crónica con un liderazgo enfocado en la realidad y soluciones de impacto ante el problema.