Lunes 3 DE Agosto DE 2020
Opinión

¡Y habló la Compañía!

“Conocer la verdad duele pero es una acción altamente liberadora”. (Juan José Gerardi Conedera).

Fecha de publicación: 08-07-20
Por: Edgar Balsells

El Apostolado Social de la Compañía de Jesús en Guatemala se ha pronunciado, como lo han venido haciendo los de su corte en toda la América Latina ante injusticias diversas en la que los cristianos no pueden permanecer indiferentes, tan sólo esperando lo que viene después de la vida terrenal.

Se habla así de los compromisos del Consejo Nacional Apostólico (CNA), con especial referencia a esta crisis COVID-19, y es que se afirma  que la pandemia obliga a recuperar la VERDAD, así con negrillas y mayúsculas, en donde resulta ser el colmo que ante tanto dolor colectivo la impunidad que predomina se atreva a manipular la misma. Y el dardo está directamente dirigido a las denominadas ‘Comisiones de Postulación’, que en horas aciagas predican su autonomía relativa y con el estómago lleno gracias a sus altos emolumentos formales e ilegítimos se las arreglan para elegir malos elementos en las magistraturas. Se trata de un problema de gran calado en términos morales y de la justicia. No podemos entonces hacer las del avestruz!!!!.

Y es más, la Comisión Provincial del Apostolado Social de la Compañía de Jesús ha enviado su mensaje en términos de pregunta, como suelen hacerlo por cierto los Jesuitas de peso, en torno a qué cimientos se quieren construir en la Guatemala de hoy. Y además se lanza un mensaje claro en torno a la ansiada normalidad de la que tanto se habla por las élites y en los medios oficiales: ¿se trata entonces de la normalidad de la violencia y del miedo?….o bien ¿la del desempleo, la desnutrición y de la salud precaria? Y es más en tono de pregunta se avizora la solución: los cimientos deben estar fundidos sobre una amalgama de bienes comunes, de la Casa Común, me imagino yo, de la que tanto habla el papa Francisco, y no más sobre su saqueo.

Resulta en verdad un contrasentido cristiano y moral, que en el medio, mostrando indicadores de rezago en relación a los pares latinoamericanos, se esté optando por un escenario de precariedad y manipuleo del Estado de Derecho, en plena debilidad de su economía y  sociedad, y ello a mi juicio tan sólo refleja el egoísmo, y el avorazamiento de las elites, que no se ubican tan sólo en la esfera estatal, sino en esa sociedad civil indiferente e interesada, y por supuesto en la esfera privada en donde no sólo se muestra indiferencia sino apoyo a la involución que motiva al llamado de la Compañía.

El Apostolado Social Jesuita advierte  sobre la precaria institucionalidad democrática y la posibilidad cercana que lo que queda de Estado de Derecho desaparezca por la imposibilidad de la independencia de los poderes del Estado. Y es más, la advertencia está dirigida a la presencia de verdaderas mafias que pretenden vulnerar la independencia judicial y controlar la elección de magistrados y magistradas de la Corte Suprema de Justicia. Y el bien escrito comunicado hace un llamado a los abogados honestos, la sociedad civil organizada, las universidades y la ciudadanía para que seamos verdaderos seguidores de Jesús defendiendo la VERDAD, que nos hará libres.

Hay que hacerle eco a este llamado porque lo moral no es tan sólo un asunto teológico, sino una orientación fundamental para entender esta realidad nacional y mundial que nos agobia, tema este compartido por grandes pensadores incluso muy apartados del abrigo religioso. Y es que estamos ante el embate de la evidente ausencia de instituciones que hagan sostenible el discurso moral, y que torpedean la búsqueda de acuerdos normativos, ausentes de imposiciones y dominaciones, como bien lo dice también el notable filósofo alemán Jurgen Habermas.

Hay entonces acciones necesarias de convergencia que hay que buscar, y por ello me detengo en el llamado Jesuita a las propias universidades y centros de enseñanza: se observa con preocupación  una crisis en la enseñanza a todos los niveles en la Guatemala de hoy, y especialmente en la universitaria en general con sesgos y grupos de amiguetes que se arremolinan en las postuladoras o bien  tan sólo buscan  la reproducción manualesca e ideológica de aparatos mentales en las nuevas generaciones que ya no responden a un mundo cambiante en donde está más que demostrado con la pandemia que azota que los pensamientos únicos orientados tan sólo al mercado deben revisarse y actualizarse.