Lunes 10 DE Agosto DE 2020
Opinión

Revisión de Proyecciones Económicas

Fecha de publicación: 04-07-20

Las circunstancias económicas reinantes forzaron, finalmente, al Banguat a reconocer lo obvio; el límite máximo de la tasa de crecimiento esperada para 2020, según la revisión de la semana pasada, es similar a la que se pronosticaba para el peor escenario que los técnicos del banco central vislumbraban un par de meses atrás. De cara a las proyecciones de crecimiento revisadas del FMI para la región, que vaticinan una contracción económica de -5.9 por ciento para el istmo centroamericano, Panamá y República Dominicana, era lo mínimo que se podría esperar de las proyecciones del instituto central. Muy adentro ya dentro del cuarto mes de cierre parcial de la economía y con un muy anticipado repunte en la tasa de contagios de la enfermedad, con las bien sabidas restricciones a la actividad económica, es muy probable que la revisión de las proyecciones hacia la baja se hayan quedado cortas. No sería la primera vez que las proyecciones del banco central pecan de ser excesivamente optimistas, a pesar de importante evidencia en sentido contrario.

Desde esta perspectiva, la decisión de la Junta Monetaria de rebajar la tasa líder de interés de dos por ciento a 1.75 por ciento parece ser insuficiente para el turbulento camino que se avecina. Pareciera que la Junta Monetaria condujera los asuntos monetarios con los ojos puestos en lo que ya pasó, en lugar de los problemas que se avecinan; como si el piloto y copiloto de un auto de rally manejaran con los ojos puestos en el retrovisor en lugar de los peligros y obstáculos que se avecinan. De acuerdo a lo que estamos viendo que sucede en nuestros países vecinos y según las proyecciones de crecimiento económico para América Latina durante los próximos años, la reducción en la tasa de interés líder pareciera ser insuficiente. La decisión de reducir dicha tasa en cien puntos base durante los últimos seis meses, por más osada que pueda parecer a algunos sectores, en realidad responde más a una situación en donde las decisiones en materia macroeconómica se toman en función de la la imagen económica que queda plasmada en el “retrovisor”, en lugar de una aguzada lectura de los problemas que se avecinan. Bastaría con que despegar un momento la vista del “retrovisor” y ver hacia adelante, el futuro, y hacia abajo, la economía de la calle, para darse cuenta que la forma que el futuro inmediato demandará decisiones mucho más osadas en lo que concierne a la política macroeconómica del país.