Sábado 15 DE Agosto DE 2020
Opinión

Burocracia versus modernización del Estado

El gobierno tiene la palabra.

Fecha de publicación: 02-07-20
Por: Juan José Micheo

Los gobiernos con los años crecen en términos de gastos de administración, planilla de empleados, sueldos y salarios y todo tipo de gastos complementarios a sus labores operativas. Por otro lado, con cada gobierno de turno se hacen nuevas contrataciones que no redundan en el mejoramiento de los servicios. La obtención de permisos, licencias y contratos con el Estado se hacen interminables, mucho de ello intencional para sobornar y presionar a los contratistas.

Llega a tal extremo el descontrol administrativo gubernamental que nadie sabe a ciencia cierta cuánta gente trabaja en el Estado, y cuántos son permanentes y cuántos bajo contrato. Pero, lo que sí se conoce es que el personal sindicalizado del Ministerio de Educación Pública suma más de 50 mil afiliados y los del Ministerio de Salud Pública más de 25 mil afiliados.

Es importante hacer una distinción entre las agrupaciones sindicales de la empresa privada y las del sector público, siendo la principal razón de ser de un sindicato privado las negociaciones de condiciones de trabajo. Cuestión que en el campo público no debiera permitirse ya que la política salarial debe ser general y aplicarse a todo funcionario del sector público. Y la misma debiera estar armonizada con un escalafón y a los méritos y resultados alcanzados por cada empleado. Así mismo, las funciones de las entidades de gobierno no se pueden paralizar, por lo que el derecho a huelga y manifestaciones debe de quedar totalmente abolido. La falta de ese tipo de disposiciones ha ocasionado que los sindicatos en el sector público pongan de rodillas a los gobiernos de turno, al negociar convenios de condiciones de trabajo excesivos y que no cuentan con fuentes de financiamiento para ser cumplidos. No conceder las demandas a los sindicatos significa manifestaciones y otros medios de presión no convencionales que caen más en el campo de la ilegalidad.

Para iniciar la modernización del Estado debe empezarse por una nueva Ley de Servicio Civil que premie la meritocracia, lo cual se inicia seleccionando a los mejores elementos, que tengan aptitudes, principios y valores y que muestren capacidad técnica para desarrollar las labores. Lo que se busca es tener servidores públicos idóneos y honestos, que hagan carrera en el sector estatal, alejados de la partidocracia y de estructuras paralelas. Gerentes que gestionen, ejecuten y administren correctamente los planes, programas y presupuestos enmarcados en las prácticas de transparencia y rendición de cuentas.

Es necesario establecer el concepto de la “gerencia pública” para que puedan prestarse servicios de alta calidad a los ciudadanos. El gobierno electrónico debe implementarse para transparentar los concursos de la obra pública y proveeduría del Estado, que respondan a una nueva Ley de Contrataciones. Por otra parte, se necesita hacer una reingeniería de procesos, reestructuración y eliminación de actividades duplicadas en oficinas de gobierno que no agregan valor, buscar ahorros en el presupuesto, así como establecer mecanismos de verificación en la ejecución y calidad del gasto público para tener un Estado moderno, eficiente y competitivo.

Si el actual gobierno quiere modernizar el país que empiece por otorgar licencias de conducir y pasaportes en un día, al igual como la emisión del documento de identificación tributaria. Una inscripción en el registro electoral también en el lapso de 24 horas. Una inscripción en el registro de la propiedad no debiera de tardar más de una semana y las autorizaciones de licencias sanitarias y de medicamentos no más de tres meses. El gobierno tiene la palabra.