Sábado 15 DE Agosto DE 2020
Opinión

2020 no es 2018

El clima internacional favorece a la CC.

Fecha de publicación: 02-07-20
Por: Édgar Gutiérrez

Era inevitable que la crisis del orden constitucional de Guatemala se internacionalizara. Dando por sentado que el propósito de desaforar a cuatro de los cinco magistrados titulares de la CC no fue una acción espontánea ni improvisada, es lógico que quienes idearon el plan y lo dirigen, tuvieron en alta consideración el factor Washington.

La clave de su exitosa operación entre 2017 y 2019 contra la CICIG fue justamente atravesarle el nombre de Guatemala a Donald Trump, en temas particulares suyos de política exterior, al margen de la agenda bipartita del Capitolio, como mover embajadas a Jerusalén y cualquier atropello contra migrantes –incluyendo los nuestros- y servir como dizque “tercer país seguro” (lo cual ahora está haciendo aguas en los propios tribunales en Estados Unidos, aunque acá la CC lo parqueó).

Para ese propósito anti CICIG fue clave el entonces embajador en Washington, Manuel Espina, y su conexión con congresistas y senadores conservadores, un par de ellos con derecho de picaporte en el Salón Oval. Fue una relación labrada por años a través de la Fundación Guatemala Próspera, que fundó Espina, la cual organizó la réplica local del Desayuno Nacional de Oración de EE. UU. Y bueno, también sirvieron los financiamientos locales de campañas de congresistas y senadores estadounidenses para “sensibilizarlos”, así como la contratación de buenos, aunque caros, despachos de cabildeo.

Sin embargo, los planificadores de la batida anti CC midieron mal el clima de Washington en este verano 2020. A duras penas Trump podrá acordarse si Guatemala es parte de México. Los senadores y congresistas aliados les van a decir a los lobistas y a sus amigos guatemaltecos, sí, que mal que la CC esté siendo manipulada por el comunismo internacional, algo haremos, pero ahora estamos muy ocupados con la pandemia, las revueltas anti-raciales, las quiebras de empresas, el desempleo rampante y una reelección que no está asegurada en noviembre.

No significa que hay vacío de poder. El Departamento de Estado sigue atento los acontecimientos de estas semanas en Guatemala, y envía los mensajes pertinentes al canciller y al presidente Giammattei: respeten la CC. Y un peso pesado, el senador Patrick Leahy, valoró a la CC en términos de que es la garante de la democracia en Guatemala, e instó al MP a defender el Estado Constitucional de Derecho (al cabo fue el MP, en febrero, que desencadenó los acontecimientos que derivaron en esta crisis del orden constitucional, al solicitar a la CC repetir todo el proceso de elección de Cortes, por los hallazgos de la FECI en el caso Comisiones Paralelas 2020).

Anticipadamente la Comisión Interamericana de Derechos Humanos se había pronunciado en alerta por la amenaza contra la independencia de los magistrados. Y es que, como muy bien lo dijo ayer Alejandro Balsells en su columna en ‘Prensa Libre’, tiempos de pandemia, son también tiempos que despiertan las tentaciones autoritarias de los presidentes (débiles o fuertes), como hemos visto en varios países de Asia y Europa Oriental. Después de los desplantes de Jimmy Morales ante la CC, nunca llegamos a este punto estructurado de rompimiento del orden constitucional, cuyo clímax fue el sábado 27 en la noche con la declaración de la Comisión Permanente del Congreso de franca desobediencia a la CC.

El lunes 29 el PDH, Jordán Rodas, recomendó al presidente invocar la Carta Democrática Interamericana por la grave amenaza del orden constitucional, y unas horas después 50 diputados del Congreso dirigieron una nota al secretario de la OEA con el mismo mensaje. La ONU también se pronunció. Todo apunta a que internacionalizar esta crisis será el ‘boomerang’ de los anti CC, que deberán resignarse unos meses para recuperarla.