Martes 7 DE Julio DE 2020
Opinión

Esto también pasará

La situación exige liderazgo y tolerancia mutua

Fecha de publicación: 30-06-20
Por: José Alejandro Arévalo Alburez

Por muy grave que sea la situación social, económica y política a que nos está arrastrando la pandemia del COVID-19, esto también pasará. Lo que estamos viviendo era de cierta forma previsible, aunque indeseable.

Un sistema de salud abrumado y ampliamente superado en sus capacidades (históricamente débil y abandonado); una red de protección social sumamente limitada o inexistente; un gobierno sin experiencia ni capacidad institucional para afrontar un desafío de esta envergadura apenas iniciando su período; un sector privado organizado aún confrontado y resentido entre sí como resabio de la persecución penal de algunos de sus miembros por parte del MP y la CICIG; una corrupción normalizada como reconociera internacionalmente el expresidente; un sistema de justicia en conflicto por intereses creados y en lucha por su control; una clase política ausente, complaciente con los poderes fácticos y procurándose impunidad; el crimen organizado nacional y transnacional campante; una ciudadanía asustada y preocupada por el COVID-19, molesta y empobrecida por los efectos económicos del encierro obligado; y la angustia e incertidumbre sobre el futuro, nacional e internacional, caracterizan la situación.

Recetas, propuestas, análisis, críticas y quejas proliferan por doquier. Aunque al principio los esfuerzos del gobierno fueron bien apreciados, ahora empiezan a ser insuficientes y severamente cuestionados porque no se ha podido trazar una ruta creíble y esperanzadora para sortear la crisis, en donde también son pocos los sectores que han mostrado disposición de trabajar juntos, ante el riesgo de verse envueltos en la podredumbre real o percibida en que estaría inmersa la función pública.

Pero a pesar de todo, esto también pasará. Se necesitaría más convocatoria y comunicación permanente, abierta, franca y sincera entre sectores, menos prejuicios y descalificaciones mutuas, más confianza y tolerancia hacia otras formas de pensamiento; más liderazgo, compromiso y sacrificio de todos. No es fácil, pero es posible si de verdad se quiere, porque si no se actúa rápidamente, con más humildad y menos prepotencia, podemos derivar en la autodestrucción colectiva y enfilarnos por un camino sin retorno.

Aún no observamos un esfuerzo colectivo liderado por el gobierno y los sectores más representativos de la sociedad para salir avante de la situación, reconociendo que habrá costos severos que afrontar, pero dispuestos a transformar el país en beneficio de la mayoría de la población.

Guatemala ha superado circunstancias adversas: unas naturales como terremotos, inundaciones, erupciones volcánicas, sequías, incendios forestales; y otras ocasionadas por el hombre como el enfrentamiento armado interno, la criminalidad, el narcotráfico, la corrupción, crisis financieras, la pobreza y malos gobiernos. Ahora nos toca enfrentar y superar una pandemia que nos llegó del otro lado del mundo.