Domingo 12 DE Julio DE 2020
Opinión

Necesarias expectativas positivas y realistas

Fecha de publicación: 06-06-20

Los datos recientes sobre el comportamiento del empleo en EE. UU. y de las remesas en nuestro país ha provocado cierta oleada de optimismo entre algunos segmentos de la población. El desempleo hispano en EE. UU. pasó de un 18.9 por ciento durante el mes de abril a 17.6 por ciento durante el mes de mayo; el influjo de remesas durante el mes de mayo experimentó un incremento de casi US$150 millones respecto del valor observado Ahora bien, por más optimistas que sean estos resultados, no hay que cantar victoria antes de tiempo: la reducción en la tasa de desempleo hispano es proporcionalmente menor a la reducción global de este indicador en suelo estadunidense, que cayó de niveles cercanos al 15 por ciento en abril a un poco más de 13 por ciento en mayo; el volumen de remesas durante el pasado mes de mayo es 15 por ciento menor al que se observó durante el mismo mes del año pasado. Bajo ninguna circunstancia puede considerarse que tales resultados constituyan una señal inequívoca estamos en rápido camino hacia la “normalidad”. En todo caso, quienes se nieguen a aceptar la dura realidad, deberían recordar que antes de la llegada de la pandemia las remesas internacionales crecían en Guatemala a tasas cercanas al 13 por ciento por año y el desempleo hispano en EE. UU. había alcanzado niveles cercanos al cuatro por ciento.

Esto quiere decir que, en lo que a las remesas se refiere, el indicador todavía tiene una larga cuesta que subir para compensar la caída de cuatro por ciento sufrida durante los primeros cuatro meses de este año y los 13 por ciento restantes que se esperaban a finales del año pasado. Lo mismo sucede con el desempleo hispano en EE. UU., y su efecto concomitante sobre las remesas en Latinoamérica; hace falta todavía un largo trecho para que regresar a las tasas normales de cuatro por ciento observadas durante el último año. En otras palabras, los resultados observados son alentadores pero insuficientes para garantizar el ansiado retorno a la “normalidad” económica en estos rubros. Es muy pronto para afirmar que las luces de alarma, que tanto han enfatizado muchos expertos económicos, eran innecesarias; que los escenarios más pesimistas fueron una exageración. Así como resultaría insensato no ver con buenos ojos esta reducción en los niveles de desempleo, especialmente entre la población hispana, durante el pasado mes de mayo en EE. UU y la recuperación experimentada en el ingreso de remesas, también resultaría insensato creer que el mundo, EE. UU. y Guatemala tienen garantizado un camino fácil y seguro de regreso a la normalidad.