Domingo 12 DE Julio DE 2020
Opinión

Las dos pandemias y el orden internacional

Nada podrá seguir siendo igual en el futuro.

Fecha de publicación: 30-05-20
Por: Roberto Blum

Desde nuestra perspectiva actual, a cinco meses del inicio, el año comenzó mal. Muy mal. Primero apareció un virus que infectó a uno, dos, cuatro, ocho dieciséis … personas. Muy pronto se convirtió en una verdadera explosión de infectados, enfermos y muertos en regiones cada día más amplias del planeta, una verdadera pandemia sanitaria. El virus ha sabido aprovechar para su beneficio las maravillosas creaciones de nuestra civilización planetaria. La rapidez de nuestro transporte y la increíble y compleja maraña de nuestras relaciones de producción, distribución y consumo en un mundo esencialmente globalizado son como “anillo al dedo” para el microscópico ente replicador que no está vivo pero que sólo puede vivir aprovechándose de los seres vivos. Primera pandemia.

Frente a la explosión de la pandemia sanitaria y el creciente número de enfermos y muertos, los seres humanos aterrorizados, “muertos de miedo pánico”, decidimos frenar la rapidez del contagio pandémico con el único medio posible disponible, la “sana distancia”. Los gobiernos de los Estados-nación fueron dictando diversas disposiciones para tratar de disminuir la velocidad del contagio viral y así ganar un poco de tiempo para enfrentar sustantivamente la emergencia pandémica. Sin embargo, las medidas impuestas para paliar el contagio han traído graves consecuencias a los millones de individuos y a la sociedad misma. “Ningún hombre es una isla”, dijo hace cuatrocientos años el poeta John Donne. Sin duda el hombre es un ser social que necesita del contacto y la interacción con sus semejantes. Cuando está aislado no puede florecer y poco a poco muere su ser más esencial. La vida en comunidad es en verdad necesaria para poder seguir siendo humano. Hoy lo estamos viendo. A falta del constante intercambio que nos impone mantener la “sana distancia”, todos nos empobrecemos. No es solo la pobreza material que crece, sino que también nuestras virtudes sociales se atrofian y aparece en el horizonte el peligro de un retroceso a etapas ya superadas de barbarie y de violencia. Segunda Pandemia.

Henry Kissinger en su reciente obra ‘Reflexiones acerca del carácter de las naciones, el curso de la historia y el Orden Mundial’, afirma: “En nuestro tiempo, en parte por razones tecnológicas el poder de los Estados está en un flujo sin precedentes. Los cálculos anteriormente establecidos para mantener el equilibrio de poder o una comunidad de valores internacionales están tendiendo a volverse obsoletos. A medida que los desequilibrios han crecido, se ha revelado que la estructura del orden mundial del siglo XXI enfrenta cuatro retos importantes”. Según el análisis de Kissinger, en primer lugar, la naturaleza misma del Estado-nación está confrontada en todas partes. Segundo, las organizaciones políticas y económicas del planeta no están debidamente coordinadas entre ellas, ya que mientras que políticamente el mundo está dividido por las estructuras estatales, económicamente hay una tendencia globalizadora que rebasa las fronteras. Kissinger continúa con su análisis afirmando: “El orden internacional enfrenta una paradoja: su prosperidad económica depende del éxito de la globalización, pero el proceso globalizador produce una reacción política que a menudo va en contra de sus aspiraciones”. En tercer lugar, según el análisis que hace el autor, existe una ausencia de mecanismos de cooperación y consulta entre las grandes potencias internacionales para resolver los grandes problemas que aparecen y finalmente porque se ha dado un importante retroceso en el liderazgo que tradicionalmente los Estados Unidos ejercieron durante los últimos setenta años.

Parece evidente que toda esta problemática internacional ahora se ve agravada por las dos pandemias que afligen simultáneamente a la humanidad entera. Nada podrá seguir siendo igual en el futuro.