Domingo 12 DE Julio DE 2020
Opinión

La dualidad de Albert

Reconocer la incertidumbre es aceptar lo incierto y lo desconocido como una alternativa superior a la certeza de los optimistas y los pesimistas.

Fecha de publicación: 25-05-20
Por: Luis Fernando Cáceres

“No hay amor a la vida sin desolación”, escribió Albert Camus quien, en medio de la Segunda Guerra Mundial, quizá la época más oscura de la humanidad, encontró claramente razones para albergar un luminoso sentimiento de esperanza y, basado en ello, lanzó un llamado a elevar la condición humana a su máximo potencial.

Casi un siglo después Maraia Kalman capturó muy bien la dualidad presentada por Camus al escribir: “Confiamos. Desesperamos. Confiamos. Desesperamos. Eso es lo que nos gobierna. Adoptamos un sistema bipolar”.

La narrativa que escogemos para nuestra particular interpretación del mundo resulta muy importante porque es precisamente a través de ella, que formulamos nuestra interpretación de los eventos que afrontamos. Rebecca Solnit lo explica muy bien al declarar que la esperanza es un don que uno no debe sacrificar ni desechar. Y, amplía: “La esperanza no significa negar la realidad, significa, sin embargo, enfrentarla…”.

La esperanza se ubica en una zona de incertidumbre, en la que no está definido el resultado y, por lo tanto, tenemos espacio para actuar. Cuando uno reconoce la incertidumbre también reconoce la capacidad propia de influenciar el resultado. Reconocer la incertidumbre es aceptar lo incierto y lo desconocido como una alternativa superior a la certeza de los optimistas y los pesimistas.

Hay una clara necesidad de fundamentar el sentimiento de esperanza con la responsabilidad de actuar basado en ese sentimiento de optimismo.

No puede quedar mucho más para empezar la apertura gradual de nuestra economía y, a todas luces, se viene una época cargada de dificultades. Vuelvo y digo, la narrativa que escojamos para describir lo que a cada uno nos toque jugará un papel primordial en la forma como percibamos el entorno y, por lo tanto, en la forma como actuemos. Dicho de otra forma, esta columna es un llamado a formular una percepción esperanzadora de interpretar y, por lo tanto, de actuar ante las circunstancias que se vienen en los siguientes meses. Cada una de estas interpretaciones será individual para cada persona, pero debe ser por igual fundamentada en la convicción de un resultado concreto y provechoso. Ser reactivo en un marco de negatividad es una espada de doble hoja a la cual habría que tenerle desdén y a la cual tendríamos que esquivar.

Ciertamente la esperanza tiene que ver con acto de confianza y adhesión a la vida. La vida depende de nuestros actos y nuestros actos dependen de nuestra percepción de la realidad. Buda decía “Si deseas saber cómo será tu vida futura, fíjate en cómo te comportas en esta, y si quieres saber cómo era tu vida anterior, ve sus consecuencias en lo que te sucede actualmente”.

Como decía Julio Cortázar: “La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose”.