Lunes 1 DE Junio DE 2020
Opinión

Crisis con transformación

Apoyemos para que así sea.

Fecha de publicación: 22-05-20
Por: Manfredo Marroquín

Las crisis son extraordinarios momentos para replantear la forma de hacer lo que tradicionalmente hacíamos como normal. Pero pasar una crisis sin transformarse es quedar listo para tropezar con la misma piedra, pero seguramente en la siguiente será una roca.

No me cansaré de decir que la crisis que vivimos era la mejor oportunidad para hacer las reformas y cambios que hemos pospuesto por décadas. Siendo gobierno nuevo había un capital político extraordinario para emprender la reforma integral del gobierno que en tiempos ordinarios nunca fue posible por la defensa de los intereses de quienes detentan el poder público de turno y se alían como el desorden, la ineficiencia y la corrupción que caracterizan la administración pública con fines de saqueo. 

Por eso cuando hace dos meses se enviaron las iniciativas de ley que el gobierno pidió al Congreso aprobar mi decepción fue total al ver que se optaba, en lugar de transformar, en fortalecer el sistema fallido de gobierno por otros cuatro años más.

Pero si el gobierno recién estrenado que empieza oler a viejo en tan solo cuatro meses nos niega la oportunidad de cambiar todo lo que no funciona, entonces somos los ciudadanos quienes tenemos el deber y la responsabilidad de dar nuestros aportes y sumar fuerzas para hacerle ver que de esta crisis no queremos simplemente quedarnos esperando la próxima.

El gobierno solo no puede. Debe convocar a diferentes sectores para definir una ruta para recuperar la economía y atender de mejor forma la emergencia de salud. Sus primeras acciones a estos dos desafíos han sido un desatino total. Como resultado hoy nos encontramos entre la espada y la pared: sin haber contenido la pandemia y forzados a abrir la economía para que no colapse.

Ambas tareas no son ni deben ser incompatibles. Debe haber un plan definido para cada una con tiempos, indicadores y resultados esperados. 

Los recursos públicos aún con la millonada aprobado, siguen siendo escasos tomando en cuenta el tamaño de la crisis. No podemos seguir metiendo esos recursos en bolsones de gasto que dejan más frustración que beneficio como ha ocurrido con los programas que siguen sin llegar.

Mi propuesta es definir al menos dos programas de alcance nacional que tengan como motor la generación de empleo y pongo como ejemplo un ambicioso proyecto de saneamiento ambiental que lleve alcantarillado y agua potable a la mitad de la población que todavía no goza de ellos. 

Es una tarea que genera mucha mano de obra y provee de un servicio vital a la población para combatir muchas enfermedades incluido el COVID-19. Una nueva generación de programas sociales orientados a la productividad deben salir de esta crisis. Los actuales programas son ineficientes, tardíos y clientelares y sin rentabilidad social ni productiva.

La gestión de la emergencia en salud debe quedar en manos de un panel de expertos. No más improvisación y cambio de rumbo cada semana. Eso genera angustia y frustración pues acelera la incertidumbre que ya de por si trae la pandemia a nivel global. 

Mientras muchos de los países que empezaron el confinamiento al mismo tiempo que nosotros empiezan a abrir con planes bien definidos, acá seguimos pendientes de las cadenas impuestas por el presidente de las cuáles la gente termina más confundida que otra cosa.

Salir transformados para acelerar el crecimiento del país debe ser una meta en esta crisis. Apoyemos para que así sea.