Jueves 1 DE Octubre DE 2020
Opinión

Apuntes a propósito de la pandemia del coronavirus

Jose Rubén Zamora

Fecha de publicación: 02-04-20

He apoyado, sin reservas, las políticas públicas sanitarias y de salud del presidente Alejandro Giammattei. De la misma manera, he sugerido y apoyado agresivas respuestas fiscales, monetarias, cambiarias, crediticias, laborales y de seguridad social, con el fin de apoyar a las empresas de todos tamaños, para soportar sus nóminas y el nivel de empleo. Al mismo tiempo políticas audaces para abordar con éxito la informalidad, el autoempleo y a la población más vulnerable, que vive sumergida y se debate entre la pobreza y la pobreza extrema.

Incluso, he considerado, que el Presidente debe inyectar en la economía el doble de recursos, de los que él y su Gabinete, han considerado pertinentes.

Sin embargo, jamás como un cheque en blanco: deben establecerse mecanismos e instancias que garanticen la transparencia, el impacto y la rigurosa e indispensable rendición de cuentas. Debe existir una Junta Directiva, que garantice a los guatemaltecos, que los voluminosos recursos que se pide que apruebe el Congreso, se utilicen con eficacia, eficiencia y que lleguen a quienes los necesitan. Esta Junta Directiva debería estar integrada por dos miembros del partido de gobierno, dos miembros de la oposición política y cuatro guatemaltecos notables, tal el caso, de Arturo Matheu, Gert Rosenthal, Edgar Heinemann, Juan Alfonso Solares, Álvaro Castillo Monge, Luis Enrique González Hertzsch, José Ángel López, Helmer Velásquez, Eduardo Velásquez o Luis Fernando Montenegro.

Si el voluminoso paquete para responder a la emergencia, se maneja con estos criterios, con transparencia y rendición de cuentas, mi apoyo será invariable e incondicional.

Es inmoral e injustificable, que en el paquete de respuesta a la devastadora catástrofe que experimentaremos como resultado de la pandemia del COVID-19, se incluyan Q1.5 millardos para el extorsionista de Joviel Acevedo y para los sindicatos de Salud y Gobernación. Tampoco es tolerable que se destine un millonario “bono” de Semana Santa para los funcionarios del Organismo Judicial, menos aún, indemnizaciones ilegales e inmorales para diputados y magistrados, tanto de la Corte Suprema de Justicia como para los magistrados del Tribunal Supremo Electoral.

Es intolerable, abusivo y debe ser rechazado, que se destinen Q400 millones a funcionarios y diputados, denominados por las leyes de lavado de dinero como “Personas Expuestas Políticamente (PEPs)” sin restricción alguna. Asimismo, que se asignen Q850 millones para los Consejos de Desarrollo, que simplemente representan “bolsones” millonarios para pagar los votos de los diputados, incluyendo Q50 millones para el Instituto Nacional de la Víctima, para acariciar y rellenar los bolsillos de Alejandra Carrillo, conocida en el ámbito político como Florecita de Barranco.

En otra dirección, considero que el presidente Giammattei debe ser más enfático, categórico y exigir a la población que respeten la cuarentena, el aislamiento y el distanciamiento social hasta pasada Semana Santa, y, sobre todo, expandir y extender, a escala nacional, los exámenes para detectar a ciencia cierta, la enorme dimensión del contagio de la pandemia del coronavirus que a estas alturas debe caracterizar a Guatemala.

Si persiste el relajamiento de la gente, un escenario “optimista” de fallecimientos podría, basados en los patrones de los países desarrollados, alcanzar los 200 mil decesos, es decir, unas 10 veces más, el número de nuestros queridos compatriotas que murieron en el terremoto de 1976.