Martes 14 DE Julio DE 2020
Opinión

Negacionismo ante la pandemia

Fecha de publicación: 26-03-20

Los gobiernos de México, Nicaragua y Venezuela, surgidos de la izquierda ideológico-política latinoamericana, han venido mostrando una actitud escéptica de cara a la pandemia del coronavirus (COVID-19), declarada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), a pesar de los estragos que la misma está causando en Asia, Europa, Oceanía y América.

El Gobierno mexicano, presidido por el líder populista progresista, Andrés Manuel López Obrador (conocido por el acrónimo AMLO), se ha venido resistiendo a adoptar medidas drásticas ante la expansión del coronavirus en territorio mexicano. Incluso, el gobernante, en recientes declaraciones, expresó: “Mexicanos, vamos para adelante y no dejen de salir. Yo les voy a decir cuándo no salgan. Pero si pueden hacerlo, y tienen posibilidad económica, pues sigan llevando a la familia a comer” (‘ABC’ España). Asimismo, AMLO señaló: “No ayudamos si nos paralizamos sin ton ni son, de manera exagerada. Vamos a seguir haciendo la vida normal” (‘ABC’ España).

Esta actitud de AMLO contrasta con las medidas de contención drásticas que han venido tomando los gobiernos de sus vecinos, EE. UU. y Guatemala, que han ordenado el cierre de fronteras y de los espacios físicos con el ánimo de evitar el contagio de los habitantes. El Gobierno guatemalteco, presidido por el médico Alejandro Giammattei, ha decretado el Estado de Calamidad Pública, recientemente prorrogado por otros 30 días, así como el Toque de Queda, que consiste en prohibir la circulación y tránsito de vehículos y personas desde las 4 de la tarde hasta las 4 de la mañana. Aún así la contención ha sido relativa y los contagios han venido aumentando, lo que ha obligado al Gobierno guatemalteco a contraer deuda pública adicional (US$450 millones), para hacer frente a la emergencia sanitaria.

Por su parte, el régimen sandinista de los Ortega-Murillo (Daniel Ortega Saavedra y Rosario Murillo), abanderado en Centroamérica del Socialismo del Siglo XXI y adherido a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), fundada por el exgobernante venezolano, Hugo Chávez, también ha mantenido un negacionismo militante en contra de reconocer la gravedad de la pandemia del coronavirus. El régimen de los Ortega-Murillo llegó al extremo de convocar a una marcha a la que denominó “Amor en tiempos del COVID-19”, que fue interpretada como una suerte de burla hacia la emergencia decretada por la OMS y por la gran mayoría de países del mundo. La actitud del régimen de los Ortega-Murillo contrasta con la actitud seria y responsable adoptada por los gobiernos de los países de Honduras, El Salvador y Costa Rica, que han implementado medidas de choque frente a la pandemia, al igual que los EE. UU., Canadá y Guatemala.

Finalmente, en Venezuela, el régimen chavista de Nicolás Maduro, también asociado al Socialismo del Siglo XXI y a la ALBA, ha minimizado los efectos del coronavirus, así como ha politizado la pandemia calificándola como “la expresión de la más alta capacidad científica y tecnológica alcanzada por los núcleos de poder imperial en su prontuario bioterrorista con la liga de fábricas de armas bacteriológicas bajo la fachada de laboratorios” (‘ABC’ España). Recientemente, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, afirmó: “En Venezuela el coronavirus puede ser una tragedia de dimensiones catastróficas”. Esta actitud desafiante del chavismo contrasta con las decisiones de contención de la pandemia adoptados por los gobiernos de los países vecinos de Venezuela, Colombia, Perú y Ecuador.