Domingo 5 DE Abril DE 2020
Opinión

Ganar tiempo en la cuarentena

Desarrollar inteligencia estratégica en el sistema de salud pública.

Fecha de publicación: 26-03-20
Por: Édgar Gutiérrez

Lo que estamos aprendiendo de ciertos países que sufrieron el contagio del coronavirus antes que nosotros, es: a) La cuarentena y otras restricciones disminuyen los contagios y evitan sobrecargar el sistema de salud, pero b) cumplida esa meta, no se puede cantar victoria, pues, c) las restricciones ordenadas por el gobierno sirven para ganar tiempo.

El tiempo es la variable clave. Tiempo para reaccionar oportunamente, como lo ha hecho el gobierno de Giammattei. Pero no solo es reaccionar, es también el tiempo que se emplea para identificar los focos de infección, aislarlos y darles seguimiento mediante pruebas constantes y extensas.

El perfil que resalta de las más de 40 personas contagiadas es que retornaron en las últimas semanas de viajes a Europa y los EE. UU., o bien tuvieron contacto con los visitantes a esos países. De ahí que haya más de mil personas bajo observación hospitalaria y restricciones estrictas de cuarentena domiciliar.

A pesar de esas disposiciones, allí anida nuestra debilidad estratégica de contención. La inteligencia estratégica del sistema de salud pública contra el coronavirus, es conservadora, porosa y no es pro-activa. En San Pedro Sacatepéquez, por ejemplo, tras el fallecimiento del hombre de 85 que el 6 de marzo había regresado de Madrid, aparte del despliegue de fuerza policial y de aplicar severas restricciones de movimiento a los habitantes, se requieren pruebas.

San Pedro puede ser un laboratorio experimental para el control de la pandemia, como lo fue Vo` Euganeo, un pueblito de unos 3 mil habitantes al norte de Italia, tan cerca de Padua, como San Pedro de la ciudad de Guatemala. Así, hay otras comunidades en Santa Rosa, Totonicapán, San Marcos y Quetzaltenango, por ejemplo, a donde han retornado turistas y decenas de deportados, sin pruebas estrictas ni seguimiento.

Uno de los riesgos mayores es la proporción de portadores del virus sin síntomas (casi el 60 por ciento en Vo` Euganeo). Por eso es vital el empleo de test masivos guiados por los focos de infección y aplicar medidas de aislamiento y distanciamiento social. A China, Corea del Sur, Singapur, Taiwán y Japón, les ha funcionado. Minsalud debe ejercer el rectorado y descentralizar las pruebas, pues no se da abasto y su inteligencia de detección es limitado.

Aumentar la disponibilidad de las pruebas, implica reforzar extraordinariamente el personal médico y paramédico, reclutándolo de las comunidades, instituciones no lucrativas y entidades públicas donde hay personal con entrenamiento básico, incluso llamar a jubilados y retirados.

Mucho se ha debatido en estos días sobre el dilema costos/beneficios entre salud y economía. Las medidas de contención son el punto de partida, pues sin parar la enfermedad no hay salud ni economía.

Ayer el Congreso aprobó, de emergencia, la “Ley de Emergencia para proteger a los guatemaltecos de los efectos causados por la pandemia del coronavirus COVID-19” (Decreto 12-2020) y como suele ocurrir en la 9ª y 9ª “entran caballos y salen camellos”. La Ley tiene aspectos positivos –que comentaré la semana próxima- pero sabotea su objetivo, enunciado en su propio título. De los Q 3.7 millardos de financiamiento, dedica apenas un 22 por ciento al combate del coronavirus, en tanto que casi un 40 por ciento va al cumplimiento de compromisos de pactos colectivos adquiridos en años anteriores.

Así las cosas, nuestra coraza contra el coronavirus sigue frágil y hay que medir muy bien cuál es el tiempo para levantar restricciones, pues como bien dice el director de la OMS: “Lo último que necesita un país es abrir escuelas y negocios, solo para verse obligado a cerrarlos nuevamente”.