Domingo 5 DE Abril DE 2020
Opinión

¿Cuánto va a durar la cuarentena?

“El coronavirus está haciendo converger la unión y el distanciamiento”.

Fecha de publicación: 26-03-20
Por: Méndez Vides

En Guatemala estamos acostumbrados a levantarnos con espontánea solidaridad nacional e internacional de cataclismos, como es el caso de terremotos, tormentas, erupciones volcánicas, incendios, inundaciones que son hechos inesperados que nos sacuden por segundos, o días. Tales calamidades son como ganchos al hígado, que nos desmayan y obligan a respirar profundo, a tomar fuerza de donde sea para levantarnos, y motiva buena voluntad, porque los que sobreviven se esfuerzan de inmediato en ser amables con los demás, todos dan, todos quieren ir a dar la mano a los afectados. Nos han unido en momentos críticos de nuestra historia. Y la ayuda internacional derrama bienestar.

Pero también hemos vivido otras catástrofes que separan, como la guerra interna, que derivó en destrucción y desconfianza ciudadana, y que aún hoy, a casi un cuarto de siglo de la firma de la paz, irrita y hace supurar la herida, y ha dado lugar a serias e irreconciliables tensiones.

La pandemia del coronavirus está haciendo converger la unión y el distanciamiento.    La primera reacción, casi instintiva ante el peligro, fue a unirnos para sobrevivir, y sin dudarlo, la población obedeció y se ha acorazado en sus hogares, haciendo caso a la instrucción rectora. Pero el distanciamiento también está dándose, atizando la vena del terror, desconfiando de los demás, de conocidos y desconocidos, porque encarnan peligro, y se juzga a quien rompe la regla porque sale a dar una vuelta al chucho en la mañana o a correr, o expone un niño fuera del encierro. Los extranjeros o que han viajado recientemente son juzgados, y se ha escuchado de intentos de agresión y amenazas. La ayuda internacional es poco factible, porque las demás naciones viven su propia pesadilla.

Al aislarnos del mundo y encerrarnos en casa hemos logrado aliviar el embate del virus, ganado tiempo para equiparnos o prepararnos, para que aparezcan o vengan medicamentos, como los que aparentemente ya aplican en países lejanos como Rusia, porque no podremos permanecer aislados indefinidamente. En un mundo globalizado, será imposible mantenernos fuera del concierto de las naciones, mientras el virus continúa acechando. No podremos continuar confinados en casa, poniéndonos agresivos contra los demás. Las reservas de alimentos en casa irán mermando, la fruta pudriéndose en los mercados por el corto espacio de venta, se desconfiará hasta de las tortillas por el uso de manos en su preparación, y el hambre morderá a la mayoría. ¿Qué haremos entonces?