Domingo 5 DE Abril DE 2020
Opinión

El COV-19 nos agarro a balazos y NO debemos morir

“De buenas intenciones está empedrado el camino al infierno”.

Fecha de publicación: 25-03-20
Por: Rodolfo Neutze

La pandemia del coronavirus es un problema mundial y no exclusivo de Guatemala. Si usamos la analogía de una balacera, todos los países estamos heridos y cada uno tiene su gravedad y por lo tanto según la fortaleza de cada uno así debe ser el tratamiento correspondiente. De qué sirve tomar medidas que salven al paciente un día pero al hacerlo se le condena a morir a la semana siguiente. Pues así debemos tener cuidado en las medidas que se toman para salvar a cada país. Es fundamental que NO copiemos medidas alocadas de los vecinos porque a lo mejor suenan bien para el corto plazo pero van a ser la ruina de esos países antes que se acabe el 2020.

Afortunadamente el presidente Giammattei es médico y por eso ha tomado medidas atinadas en el área de salud, las que contrario a nuestro vecino del norte que dice que no pasa nada, darán resultados en paliar de alguna manera la propagación del virus. Pero de nada nos va a servir preservar la salud si nuestra economía nacional, ya de por sí débil, muere por malas acciones o burradas populistas. El mejor ejemplo es nuestro vecino del sur que en un afán de ampliar su popularidad ha dicho que nadie pague la energía eléctrica durante tres meses. La propuesta puede sonar ideal para paliar una crisis, pero tiene implicaciones que nadie analiza y que la hacen imposible. El 25 por ciento de la energía eléctrica la provee Guatemala. Si no hay pago por los usuarios finales los comercializadores no podrán pagarle a los productores chapines. Estaremos nosotros como país en la capacidad de financiar la medida del vecino? Por solidaridad seguramente si lo haríamos pero por capacidad es imposible. Si nosotros dejamos de recibir los fondos de dichas ventas ponemos en riesgo nuestro sistema financiero porque los productores no podrán honrar sus deudas al sistema bancario. Lo mismo pasaría si acá en nuestro país se tomarán medidas similares. NO podemos permitir que ningún tipo de servicio deje de ser cobrado por algunos meses porque si no le damos un tiro de gracia a miles de pequeños emprendedores que saldrían de la economía. Lo que tenemos que garantizar es que los empleados formales sigan recibiendo su sueldo y tomar medidas para que los informales reciban un apoyo directo mientras dura esta crisis. Ayuda que la SAT, el IGSS y el Irtra le den un pequeño respiro a las pymes para pasar el fin de mes. Pero si esta crisis se alarga debemos tomar medidas más drásticas para garantizar el flujo de dinero a las miles de empresas que existen en el país y que serán la única manera de que la economía sobreviva esta balacera mundial.  En el Congreso abundan las “ideotas” (ideas grandes) de cómo ayudar a la gente, pero si se implementan es equivalente a salvar a alguien de un balazo quitándole los dos riñones y el hígado, pasará el día pero morirá mañana.

Hoy más que nunca el presidente Giammattei debe escuchar las propuestas inteligentes aunque vengan de “enemigos” políticos y hacer oídos sordos a las idioteces que le propongan los “amigos”. NO existe el almuerzo gratis y las medidas que se tomen debemos saber que tienen un costo, pero afortunadamente hemos ahorrado durante muchos años recursos y tenemos una buena salud financiera. El Estado puede hacer un aporte al IGSS de lo que le debe y así suspender a los empleados por unos meses mientras regresa la normalidad. También puede dotar de capital, no deuda, al CHN para que fondee a bancos y empresas pequeñas y que pasen la crisis; y lo más importante hacer transferencia directas a los más necesitados para que puedan continuar sobreviviendo.

Acá no estamos solo para salir de la crisis, si vamos a usar nuestros recursos hagámoslo para de una vez por todas dar el brinco que nos urge en la economía. Debemos invertir en infraestructura que dure 50 años y que nos genere empleos hoy que luego se van a convertir en salud y educación  para nuestros hijos y nietos. Es imposible creer que si vamos a generar tanta inversión no podamos hacerlo de una manera transparente y honesta que de tranquilidad y buenos resultados.

El mundo está en crisis, pero de nuestro actuar en estos días depende nuestro futuro.