Sábado 28 DE Marzo DE 2020
Opinión

La Antigua Guatemala con los calzones a media asta (I)

A solo 60 días el alcalde Del Pozo hace todo para que lo aborrezcan.

Fecha de publicación: 20-03-20
Por: Gonzalo Asturias Montenegro

El que La Antigua Guatemala esté con los calzones a media asta es una metáfora muy creativa del exconservador José María Magaña de quien la tomé prestada. El alcalde Víctor Hugo del Pozo y su Concejo municipal, salvo alguna excepción, han decidido acabar con ese Patrimonio de la Humanidad, armados con un arsenal de política, religión evangélica y comercio de dimensiones fantasiosas. La popularidad del alcalde que comenzó con apenas un 19 por ciento va peor que avión en picada.

Con el voto favorable del alcalde Del Pozo, el Concejo decidió cambiarle de nombre a una calle, renombrándola como Jerusalén, no obstante que en una Ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad las calles deben conservar los nombres históricos. La sustitución parece que fue realizada por convicciones evangélicas esotéricas. Las decisiones políticas no deben adoptarse por motivos religiosos. Así, el traslado de la embajada de Guatemala a Jerusalén, Jimmy lo realizó por convicciones evangélicas más que por una evaluación política, como era el caso. En el Concejo, el ponente argumentó que Israel ayuda con muchas becas a Guatemala. Si los nombres de las calles se establecieran por el otorgamiento de becas, estas deberían llevar los nombres de otras ciudades no del de Jerusalén. Sería interesante saber cuántos antigüeños gozan de tales becas. Aunque Israel becara a todos los jóvenes de La Antigua, no es admisible en reciprocidad cambiar el nombre a una calle de una Ciudad que es Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Denise Welkard de ‘Salvemos Antigua’ lamentó el cambio de nombre de una calle que ya era conocida como tal en el Siglo XVI. Señala que el hecho atenta contra la autenticidad y memoria histórica de La Antigua a la vez que sienta un pésimo precedente.

En realidad, a los miembros del Concejo que dieron su voto para la sustitución de nombre les importó un bledo la historia, cultura y tradiciones. Mostraron ‘ignorancia enciclopédica’ en un hecho que es un verdadero ‘culturicidio’. ¡El daño es severo! Debemos luchar a muerte porque ese cambio se revierta.

El Alcalde tuvo la osadía de pretender vender a los canales de televisión los derechos exclusivos de transmisión de las procesiones por la suma de 400 mil quetzales. Nadie aceptó la arbitrariedad porque se trata de un evento público no de un partido de fútbol pagado. El pretendido cobro es inconstitucional. ¡Qué se puede esperar de Del Pozo y su Concejo!

Por si esto fuera poco, el alcalde antigüeño decidió imprimir y vender playeras relacionadas con los cortejos procesionales de la Semana Santa, para hacer la competencia a las ancestrales cofradías, sin entender que la Municipalidad es solo un ente facilitador no comercial.

Por la Cuaresma y Semana Santa, Del Pozo vendió a empresas la colocación de sus marcas en ‘banners’ puestos en los postes de luz de la Ciudad, transformando un evento histórico de fe en un hecho netamente comercial. No me imagino ver esos ‘banners’ en otros lugares declarados Patrimonio Cultural de la Humanidad. Las empresas patrocinadoras deberían dar marcha atrás para no ser copartícipes de esa ignominia o, en caso negativo, deberemos denunciarlas.

Un lugar está mancomunadamente integrado por sus vecinos, historia, cultura y tradiciones. Del Pozo gobernando con su familia y un Concejo dócil pretenden convertir la historia, cultura y tradiciones de La Antigua en mercancías comerciales, un ‘sale’ que ahora se realiza “por cambio de temporada”. Con la llegada del coronavirus la operación comercial que Del Pozo y el Concejo tenían en marcha quedó abortada.

Ahora que el COVID-19 llegó a Guatemala, el Alcalde debería trabajar día y noche para asegurar que todos los vecinos tengan suficiente agua potable para su higiene personal e iniciar la canalización de las aguas negras, para que los niños del municipio dejen de jugar en ellas. La ex viceministra de Comunicaciones de la administración del Partido Patriota quien con los otros viceministros fueron mancuerna con el prófugo Alejandro Sinibaldi, ahora con escritorio y poder grande en la alcaldía por ser la esposa de Del Pozo debería mostrar empatía con las familias más pobres, enfrentadas ahora a la lucha a muerte contra el coronavirus.

Voces técnicas expuestas en recientes artículos escritos por Alfonso Yurrita y José María Magaña deberán ser atendidas. Según Magaña, el patrimonio cultural está en riesgo. El desborde en todos los órdenes tiene lugar sin que las autoridades hagan nada.

¿Permitirán los antigüeños la destrucción de su historia, tradiciones y cultura? ¿Permitiremos los guatemaltecos todos que La Antigua pierda su prerrogativa de Patrimonio Cultural de la Humanidad por los caprichos e ignorancia de un Alcalde y Concejo municipal que están para jugarlos a la mosca? Como diría nuestro insigne novelista José Milla en su novela ‘Los Nazarenos’: ‘malo mori quam foedari’. Como seguramente la mayoría de los miembros del Concejo no han leído a Milla, traduzco ese santo y seña que el novelista utilizó en latín: “Prefiero morir antes que ser deshonrado”. ‘Continuará…’

‘gasturiasm@gmail.com’