Domingo 5 DE Abril DE 2020
Opinión

La piñata con tus impuestos

Tu dinero es reclamado por magistrados y exdiputados.

Fecha de publicación: 06-03-20
Por: Luis Figueroa

Los magistrados del TSE aprobaron sus propias indemnizaciones. Haz cuentas, el Presidente del Tribunal recibe un sueldo base de Q56 mil, mientras que los demás magistrados reciben Q49,500. ¡Si se pagan las indemnizaciones recibirían en promedio Q297 mil cada uno!… con tu pisto.

Así mismo, varios exdiputados están buscando la forma de darle palos a la piñata de las indemnizaciones, y pretenden que los tributarios les paguemos resarcimientos en función de los años en que ocuparon curules. Para que te hagas idea, el sueldo de un diputado es de Q29,150 y se compone de dietas por asistencia a sesiones plenarias, reuniones en comisiones de trabajo y gastos de representación. El año pasado los tributarios pagamos Q66 millones para el pago de los 14 salarios a los 158 congresistas.

La indemnización, que en Guatemala no es universal, sino solo por despido injustificado, es el monto que el empleador debe pagarle al trabajador en caso de despido no justificado. La indemnización laboral tiene lugar cuando el trabajador es despedido sin existir una de las causas de rescisión sin responsabilidad para el patrono y con el propósito de corregir una situación de injusticia.

¿Te das cuenta? Tanto en el caso de los magistrados, como en el de los diputados, no hay tal despido injustificado porque cesan en sus labores como consecuencia del fin de su período; y no hay tal injusticia porque el plazo se conoce con anticipación, así como las condiciones de finalización del mismo. No solo no hay base legal para indemnizar magistrados, diputados y otros funcionarios electos para períodos fijos, sino que no hay base moral para pagar las indemnizaciones, y ¡menos para pedirlas!

Lo que pasa es que tú ya sabes: los impuestos son robo porque son dinero ajeno tomado por medio de la amenaza del uso de la fuerza, para repartirlo entre intereses específicos y particulares muchas veces ajenos a los de los legítimos propietarios de aquellos recursos y muchas veces entre la clientela de quienes toman el dinero ajeno (los pipoldermos de siempre). En este caso, tu dinero es reclamado por magistrados y exdiputados.

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