Lunes 25 DE Mayo DE 2020
Opinión

La importancia de un héroe

Generalmente solo los que se esfuerzan más, los que no hacen trampa y los más disciplinados, son los que alcanzan el éxito.

Fecha de publicación: 22-02-20
Por: Carlos Colom / AGER

El fenómeno cultural de generar héroes, y a contrario sensu, el de generar villanos y descalificar, siempre me ha parecido como un elemento fundamental en la determinación del éxito o fracaso de las sociedades. Pienso que una cultura que está diseñada para generar héroes tiende a producir círculos virtuosos que derivan en numerosos focos de desarrollo para la sociedad. Sobre este tema he escrito en otras ocasiones, ya que me parece un elemento estructural que, a mi criterio, tiene un impacto profundo en la psicología de las personas y por ende en su desarrollo y en el de la sociedad en general.

Por mi afición, desde muy joven, al basquetbol de la liga universitaria (NCAA) y profesional (NBA) de los Estados Unidos, me he dado cuenta cómo a través del deporte, y los héroes que en este ámbito se generan día tras día, desde el pueblo más pequeño hasta la ciudad más grande, millones de personas cuentan con un sentido de identidad y profundos sentimientos de pertenencia, entre muchas otras cosas. La importancia del sentido de pertenencia tiende a pasar desapercibida, y es muy relevante ya que genera en el individuo un propósito y un sentimiento que se es parte de algo más grande que uno mismo, y la persona tiende a reconocer como iguales a los miembros de su comunidad, generando múltiples efectos positivos en la sociedad. En las sociedades diseñadas para generar héroes, y principalmente en Estados Unidos, el modelo está pensado de tal forma que todo el año hay un espectáculo deportivo que seguir, las temporadas de cada disciplina están intercaladas de tal forma que siempre hay héroes en las noticias, y día tras día, millones de niños crecen viendo a esos modelos a seguir, y se dan cuenta que generalmente solo los que se esfuerzan más, los que no hacen trampa y los más disciplinados, son los que alcanzan el éxito.

Uno de estos grandes héroes fue Kobe Bryant, que durante 20 años jugó como escolta para los Lakers de Los Ángeles de la NBA, franquicia donde posee 30 récords personales. Fue seleccionado 18 veces para el Juego de Estrellas, del cual cuatro veces fue su jugador más valioso, cuarto mayor anotador en la historia de la NBA, cinco veces campeón de la liga, 11 veces nombrado el mejor quinteto, medallista olímpico, eterno estudioso del juego, ganador de un Premio Oscar, filósofo, artista, políglota, filántropo y ejemplar padre de familia.

Tuve la fortuna de seguir la carrera de Kobe Bryant desde hace 25 años, desde que jugaba en la secundaria en la escuela Lower Merion, donde fue nombrado el mejor jugador de la nación en 1996, pasando por su histórica carrera en la NBA, hasta su trágico fallecimiento junto a su hija Gigi hace menos de un mes. Es irónico que aunque nunca lo conocí personalmente, aprendí muchas cosas de él. Adicionalmente a sus habilidades en la cancha, siempre admiré su determinación y su mentalidad competitiva. La constante introspección era un aspecto fundamental de su filosofía de vida. Si verdaderamente te conoces y reconoces tus habilidades y debilidades, puedes sacar el mejor provecho de ellas, solía repetir. Kobe jugó como pocos en la cancha, pero jugó un rol más importante al generar ese sentido de pertenencia en millones de personas, y supo canalizar su fama y destrezas de una forma que trascendió más allá de la cancha de basquetbol. Lo sucedido a Kobe me hace reflexionar nuevamente sobre la importancia del fenómeno de generar héroes como catalizador estructural, de largo plazo, para el desarrollo social.