Sábado 28 DE Marzo DE 2020
Opinión

Vincularnos

Si hay algo que realmente rompe las entrañas de cualquier proyecto articulado de cambio y desdibuja cualquier horizonte por construir, es el acoso y la violencia sexual en los movimientos sociales.

Fecha de publicación: 15-02-20
Por: Maya Alvarado Chávez / La Cuerda

Cómplice amorosa de sueños de emancipación entretejidos en diálogo, la confianza constituye el vínculo irrenunciable de toda articulación, coordinación o pacto para la acción liberadora. De ahí que perderla implica un desasosiego en lo personal, familiar, comunitario, organizativo, laboral, estudiantil o social.

De nuestra brutal realidad todo abruma y de los poderes económicos, políticos, judiciales o militares, nada sorprende. Pero si hay algo que realmente rompe las entrañas de cualquier proyecto articulado de cambio y desdibuja cualquier horizonte por construir, es el acoso y la violencia sexual en los movimientos sociales. Lo que no podrán todas las leyes del paquete que gestiona el pacto de corruptos, el cual evidentemente permanece intocable, podría lograrlo este crimen cometido, en su mayoría, por compañeros de trabajo, estudio, organización, lucha o de vida, dolorosamente muchas veces avalado por otras mujeres.

La construcción social binaria como mujeres y hombres, basada en la jerarquización de las personas, dispone la permisividad social para los hombres, para ejercer el abuso sobre las mujeres, sin que ello conlleve sanción de ningún tipo. El “amor romántico” como imaginario social perverso, también contribuye a generar deseos de una forma de relación que deviene en lo tóxico, basada en la posesión, la exclusividad, el dominio.

Cada vez más, esto se dialoga entre los movimientos de mujeres de los pueblos, mestizas, feministas, lesbianas feministas y disidentes de la sexualidad impuesta. Cada vez más prevalece la decisión de romper el silencio, principalmente por parte de las jóvenes, que están hablando, diciendo, nombrando lo que ya ninguna está dispuesta a tolerar. Esto hace posible reconstituir vínculos vitales en todos los ámbitos, de manera que puedan ser cada vez más y más fuertes y claras las voces que ratifican que un ¡¡¡NO ES un NO!!! En la comunidad, la calle, la escuela o facultad, el trabajo, la organización, el partido, la casa o la cama. La vivencia de una sexualidad autónoma, plena, libre y placentera es núcleo de la vida digna que buscamos para todas las personas y los pueblos.

Quien piense que esto queda fuera de las reivindicaciones sociales y políticas, la lucha por la justicia, la defensa del territorio y el agua; contra la corrupción o el rechazo al Decreto 4-2020 que reforma la Ley de Organizaciones No Gubernamentales (ONG) para el Desarrollo, no comprende lo que implica la transformación social que impulsamos, tampoco logrará vincularse a la dignidad como antesala de un pacto por la libertad y la plenitud.

Y a propósito de vínculos necesarios para la vida, al cierre de esta columna, comunidades en resistencia de la Sierra de Las Minas, denunciaron que la seguridad de la empresa Pananix de la Familia Thomae, entraron el día de ayer, 14 de febrero, a la comunidad Dos Fuentes, ubicada en Purulhá Baja Verapaz, disparando, intimidando y cortando los cultivos de la gente. Condenamos este hecho violatorio del derecho a la vida y el territorio y exigimos el cese del despojo y la imposición del terror como método de control.