Lunes 6 DE Julio DE 2020
Opinión

Oscurantismo

¿El primer veto presidencial?

Fecha de publicación: 14-02-20
Por: Álvaro Castellanos Howell

El oscurantismo, según el Diccionario de la Lengua Española, es la oposición sistemática a la difusión de la cultura.

También identifica a la defensa de ideas o actitudes irracionales o retrógradas.

Es a esta segunda acepción a la que me refiero con el título de esta columna.

Y he escogido esa palabra, porque me parece que es exactamente lo que caracteriza el decreto recién aprobado por el Congreso, introduciendo modificaciones a la Ley de Organizaciones No Gubernamentales para el Desarrollo y al Código Civil.

Desde el preámbulo del decreto en cuestión, con consideraciones muy mal redactadas, puede apreciarse cuál es la intencionalidad de los legisladores que aprobaron con su voto estas reformas legislativas.

Varias reflexiones me ha provocado esta noticia.

La primera es constatar que a pesar que hubo un cambio en la composición de esta asamblea, y que la gran mayoría son diputados electos por primera vez, al parecer los reelectos siguen dominando la actividad legislativa.

La iniciativa correspondiente fue promovida durante el período legislativo anterior. Y por ello, enmarcada e inspirada en un ambiente de confrontación entre ciertos funcionarios públicos y la sociedad civil.

Se ha explicado por quienes favorecen estas reformas, que este férreo control estatal que se desea implementar sobre las llamadas ONGs, es porque algunas de ellas reciben fondos de gobiernos extranjeros que son utilizados para
desestabilizar el “régimen democrático del país”.

Si ello es así, lo que corresponde es presentar denuncias contra esas entidades, incluyendo las penales si hubiere comisión de delitos.

Pero “argumentar” que, porque hay entidades no lucrativas que son vistas como amenazas para el Estado, es necesario emitir una legislación transpersonalista o cuasi-dictatorial, es una falacia total.

Aparte de ser una falacia por generalización precipitada, esta legislación se constituirá en una evidente amenaza a la libertad de asociación.

Y solapadamente, a la libertad de expresión y de manifestación.

Por ejemplo, deja un enorme poder discrecional en el Ministerio de Gobernación para cancelar ONGs que “no se circunscriban a cumplir con sus estatutos” o “que no cumplan en un plazo transitorio de seis meses” con los nuevos requisitos.

Tal ha sido la obsesión de los propulsores de estas regulaciones, que han puesto en seria amenaza también el servicio a los necesitados y la práctica del altruismo.

No estoy seguro si ya se ha dado cuenta la gente que forma una asociación o fundación lo que implicará el nuevo Artículo 6bis. Le recomiendo muchísimo que se informe.

Reitero, si hay ONGs perniciosas, que se les denuncie particularmente por sus actos ilegales. Pero esto parece como la locura de Herodes, que mandó a ejecutar a todos los niños menores de dos años, con la intención de asesinar a Uno de ellos en particular.

El adefesio aprobado esta semana por el Congreso, puede ser vetado por el presidente Giammattei. Ojalá lo haga, por el bien de nuestro país.