Martes 22 DE Septiembre DE 2020
Opinión

Nuevo Gobierno, nueva esperanza

Iniciamos el año con un nuevo gobierno, con la fe en que se lograrán avances para el desarrollo de nuestro país.

Fecha de publicación: 25-01-20
Por: Jaime Francisco Arimany Ruiz

En nuestro sistema de gobierno, tenemos tres poderes: Poder Ejecutivo es el responsable de la gestión diaria del Estado, concibe y ejecuta políticas generales de acuerdo con las cuales las leyes tienen que ser aplicadas; representa a la Nación en sus relaciones diplomáticas; sostiene a las fuerzas armadas y en ocasiones aconseja con respecto a la legislación. En los estados democráticos, el poder Ejecutivo está considerado como administrador y ejecutor de la voluntad popular a la cual representa y de la que debe ser su más firme garante.

Poder Legislativo: formulador de leyes y proyectos de ley, amparados por la Constitución, para el bienestar del país. También tiene la función de supervisar las acciones del Gobierno.

Poder Judicial: vela por el cumplimiento de la ley y sanciona a quienes no usen adecuadamente sus derechos.
Generalmente centramos primero la atención en el poder que actúa, el que se encarga de las acciones que ejecuta el gobierno, como su nombre lo indica y por lo tanto, la ciudadanía pone la atención en las acciones de las autoridades cuidan por el orden y el respeto de los derechos y obligaciones de los ciudadanos.

Debemos reconocer que millones de personas que habitan nuestro país, carecen de los elementos fundamentales para que ellas y sus descendientes logren un bienestar económico que satisfaga sus necesidades fundamentales, como educación, salud, trabajo, vivienda, fondos de retiro y una que no se menciona: tener la oportunidad de acceso a un capital, que en términos sencillos podríamos decir, la participación como dueños en negocios.

El peor engaño que recibe el ciudadano admirador del sistema socialista es el que al llegar al extremo final, el comunismo, el mismo sostiene que los bienes productivos deben ser propiedad del Estado, cuyo resultado es la pobreza económica de la gran mayoría de los ciudadanos, que no tienen la oportunidad de enriquecerse por su trabajo e ideas creativas, convirtiéndolo en un esclavo de los extremadamente ricos gobernantes.

Nosotros hemos vivido en un sistema económico aparentemente capitalista, pero que no lo llega a ser, ya que la gran mayoría de personas, gracias a una obsoleta y sesgada educación, sin creatividad productiva, ni responsabilidad paterna; ha sido enseñado a que tienen el derecho a que los demás ciudadanos les regalen a ellos e hijos, la alimentación, la educación, los sistemas de salud y vivienda, cuyo resultado final es mantenerlos en pobreza por una desmotivación de que sus esfuerzos combinados se conviertan en el montaje de bienes productivos.

Los discursos del presidente Giammattei, nos dan la esperanza de que se avance por fin en el proyecto de una nación de hombres libres, donde toda persona, a través de su trabajo, pueda llenar los requisitos para llevar una vida de seguridad y de tranquilidad económica.

El lunes pasado, participó el doctor Giammattei en una invitación del “Instituto para la Competitividad Empresarial”, tocando varios puntos dio un excelente discurso, entre ellos su apoyo a la libertad empresarial, pero a la vez destacó el abuso de los precios de las medicinas que afectan especialmente a los más pobres, amenazando con poner precios topes a las medicinas, si no se operan en un libre mercado, sin monopolio. Para muestra un botón: La insulina Lantus está arriba de cuatro veces más cara en Guatemala que en México.