Martes 25 DE Febrero DE 2020
Opinión

Bagres

Los y las bagres hay en todos lados, dicen defender los derechos humanos y se asocian a militares masacradores con sus adláteres, se las llevan de libertarios y son libertarados que defienden monopolios y privilegios.

Fecha de publicación: 22-01-20
Por: Italo Antoniotti

Una de las palabras del glosario chapín que sin duda se constituye en un agente de sabiduría colectiva es el “bagre”. Hijo bastardo del “cachimbiro” –magistralmente descrito por Manuel José Arce allá por 1973– el “bagre” que en realidad es el siluriforme “pez gato”, para el argot nuestro podría describirse como una mutación terminada en anófeles que succiona del matapalo cachimbirino.

Si el cachimbiro es lambiscón cuando le conviene, al bagre los culebrazos le salen burdos y sin gracia; si el cachimbiro intuye sus limitaciones, aunque no las conozca, el bagre cree verdaderamente que él y su entorno son la medida de las cosas; por ello, desde su perspectiva de bagre vitupera a todo lo que sea mejor que él –con artimañas nacionalistas o adjetivos ad hominem–.

Es el más osado de los ignorantes y el más ruin de los cobardes, en ínfulas de soldado sería capaz de robar a un compañero muerto en batalla, se burla de la desgracia ajena, podría traicionar a su más noble benefactor y aliarse con los acérrimos enemigos de su propio padre.

Si el cachimbiro es el de “la fachada honorable que forma parte de sus triquiñuelas” al bagre simplemente le “pela” que lo retraten de cuerpo entero. El defectuoso barniz del cachimbiro en la estampa del bagre se despeltró desde hace tiempo.

Si el cachimbiro “amontona pisto” como supremo objetivo, el bagre se lo huevea a la cara de medio mundo, para luego tener el descaro de señalar a otros con aires de moral que resultan irónicamente cómicos para aquellos que le conocen.
Los y las bagres hay en todos lados, dicen defender los derechos humanos y se asocian a militares masacradores con sus adláteres, se las llevan de libertarios y son libertarados que defienden monopolios y privilegios; son impostores que se asocian en las historias de personas que hicieron algo alguna vez y tienen la cara dura de afirmarlo frente a los protagonistas mismos.

Quizá el estandarte de la unidad nacional de los bagres fue el anterior mandatario, de quien hasta su nombre se puede adjetivar así; alguien que deja este país mucho peor que como lo encontró, pues no le despeinó retroceder en las estadísticas de órdago en desarrollo social, acabar con la poca institucionalidad que había, colapsar la infraestructura vial teniendo al Libramiento de Chimaltenango como insignia y por si fuera poco, desentenderse y relativizar con circunspección la tragedia del Hogar Seguro.

No le importó gritar nacionalismo con tal de sacar a aquellos que le estaban contando las costillas, para luego ofrecer la nación cual matrona de pueblo vendiendo una virgen de 14 años.

Como bagre superlativo llevó la impostura de sus delirios húmedos militaristas hasta diplomas de papel higiénico y medallas de corcholata que sus hierofantes de lambisconería le ofrendaron.

Fue la entronización del bagre a cargo de sus padres errantes cachimbiros, la coronación de la hiena, la legitimación de la mediocridad corrupta, la oficialización del empleo por “cuello”, la parte más oscura de la ignorancia de un pueblo encarnada en un fantoche.

En los últimos estertores de este circo grotesco, nombraron a otros bagres en cargos internacionales, contrataron 80 plazas de un plumazo en un ministerio y nos estrenamos con una fábrica presidencial de puros cortesía de Fonagro.
El acto final fue la huída con su compañero de sarabanda buscando impunidad en un asilo dorado para bagres centroamericanos. Los que lo apoyaron y votaron por él: nos deben… y mucho.

Será difícil que el nuevo gobierno haga peor las cosas, pues esto fue verdaderamente perturbador.